COSAS DE GELY
TARA VERDE LA BODHISATTVA QUE ELIGIÓ QUEDARSE
Tara Verde, la bodhisattva que eligió quedarse
Cuando nos acercamos a la historia de Tara Verde, encontramos una figura que ha atravesado siglos, culturas y generaciones, pero también una historia en la que se mezclan la tradición, la espiritualidad y la leyenda. No sabemos de Tara como sabemos de una mujer que dejó documentos sobre su vida. Su origen pertenece al budismo de la India y su culto comenzó a desarrollarse hace muchos siglos, antes de llegar al Tíbet y convertirse allí en una de las figuras femeninas más importantes de la tradición budista.
La tradición cuenta que Tara fue en otro tiempo una princesa llamada Yeshe Dawa, una mujer profundamente entregada al camino espiritual. Se dice que alcanzó un elevado estado de comprensión y que algunos le aconsejaron que buscara renacer como hombre para alcanzar la iluminación. Tara rechazó esa idea. Según la tradición, hizo el voto de continuar trabajando por el bienestar de todos los seres en forma femenina y de no abandonar a quienes sufren.
Por eso Tara es conocida como una bodhisattva, una palabra que en el budismo hace referencia a quien dedica su camino hacia el despertar al beneficio de todos los seres. Y quizá aquí comienza la parte más hermosa de su historia: Tara no representa solamente la búsqueda de la iluminación para una misma, sino la decisión de permanecer cerca de quienes todavía tienen miedo, dolor o dificultades.
Su nombre está relacionado con la idea de ayudar a cruzar, de llevar de una orilla a otra, y por eso se la considera protectora frente al miedo, las dificultades y los peligros. La Tara Verde es representada con una pierna extendida y preparada para levantarse, como si estuviera siempre dispuesta a acudir allí donde alguien la necesita.
Cuando nos acercamos a la historia de Tara Verde, encontramos una figura que ha atravesado siglos, culturas y generaciones, pero también una historia en la que se mezclan la tradición, la espiritualidad y la leyenda. No sabemos de Tara como sabemos de una mujer que dejó documentos sobre su vida. Su origen pertenece al budismo de la India y su culto comenzó a desarrollarse hace muchos siglos, antes de llegar al Tíbet y convertirse allí en una de las figuras femeninas más importantes de la tradición budista.
La tradición cuenta que Tara fue en otro tiempo una princesa llamada Yeshe Dawa, una mujer profundamente entregada al camino espiritual. Se dice que alcanzó un elevado estado de comprensión y que algunos le aconsejaron que buscara renacer como hombre para alcanzar la iluminación. Tara rechazó esa idea. Según la tradición, hizo el voto de continuar trabajando por el bienestar de todos los seres en forma femenina y de no abandonar a quienes sufren.
Por eso Tara es conocida como una bodhisattva, una palabra que en el budismo hace referencia a quien dedica su camino hacia el despertar al beneficio de todos los seres. Y quizá aquí comienza la parte más hermosa de su historia: Tara no representa solamente la búsqueda de la iluminación para una misma, sino la decisión de permanecer cerca de quienes todavía tienen miedo, dolor o dificultades.
Su nombre está relacionado con la idea de ayudar a cruzar, de llevar de una orilla a otra, y por eso se la considera protectora frente al miedo, las dificultades y los peligros. La Tara Verde es representada con una pierna extendida y preparada para levantarse, como si estuviera siempre dispuesta a acudir allí donde alguien la necesita.
TARA VERDE LA BODHISATTVA DE LA COMPASIÓN
Su color verde está asociado con la actividad, con la vida y con esa energía compasiva que no espera pasivamente. Tara no es solamente quien comprende el dolor de los demás; es también quien decide hacer algo ante él.
No podemos afirmar históricamente que la princesa Yeshe Dawa existiera tal como la relata la tradición. Pero el significado de Tara ha permanecido vivo durante siglos. Y quizá eso sea lo verdaderamente importante.
Tara puede contemplarse como una figura religiosa, como una bodhisattva, como un símbolo de la compasión o como una antigua representación de la fuerza espiritual femenina. Pero, más allá de las creencias de cada persona, hay algo en su historia que resulta profundamente humano: la idea de que despertar también significa aprender a mirar al otro y no permanecer indiferente ante su sufrimiento.
Tal vez por eso Tara sigue aquí, tantos siglos después. Sentada, serena y con una pierna dispuesta a levantarse. Como si nos recordara que la verdadera compasión no consiste solamente en sentir, sino también en estar dispuestos a acudir.
Y una pequeña precisión que me parece bonita: “bodhisattva” no significa simplemente “diosa” o “mujer santa”. Tiene un significado espiritual mucho más profundo dentro del budismo. En el caso de Tara, esa idea de despertar y poner ese despertar al servicio de los demás es precisamente el corazón de su historia.

