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sábado, marzo 28, 2026

PODERES QUE HAN DIVIDIDO A LA HUMANIDAD - LA RELIGIÓN

COSAS DE GELY

  

 PODERES QUE HAN DIVIDIDO A LA HUMANIDAD - LA RELIGIÓN 

Entre otros muchos, especialmente hay dos poderes que desde su aparición han dividido a los seres humanos y sin duda alguna son: La política y la religión, las evidencias históricas que tenemos a nuestro alcance lo corroboran. Y las consecuencias se hacen visibles haciendo un sincero y detenido examen del actual mundo en que vivimos.

Empecemos con la religión: A lo largo de la historia, las religiones han funcionado tanto como cohesores sociales internos como agentes de división entre diferentes grupos humanos. Los hechos históricos y sociológicos muestran que las diferencias doctrinales, la búsqueda de expansión y la identificación cultural han provocado fracturas profundas. 

Aquí se presentan hechos evidentes de esta división:

Guerras Santas y Conflictos Bélicos: Históricamente, se han librado numerosos conflictos armados motivados por diferencias de fe. Las Cruzadas (siglos XI-XIII) entre cristianos y musulmanes, y las Guerras de Religión en Europa (siglos XVI-XVII) entre católicos y protestantes, resultaron en millones de muertes y profunda inestabilidad.

Persecuciones y Limpieza Étnico-Religiosa: La intolerancia religiosa ha llevado a la eliminación o expulsión de grupos minoritarios. Ejemplos incluyen la Inquisición española, la expulsión de los judíos de varios países europeos, y más recientemente, conflictos violentos en lugares como Myanmar o Medio Oriente, donde la identidad religiosa se utiliza para "identificar al enemigo".

División Dentro de una Misma Fe: Las diferencias de interpretación han fragmentado las religiones en denominaciones que a menudo no se reconocen entre sí. El cisma entre católicos y protestantes o la división entre sunitas y chiitas en el Islam son ejemplos de cómo la religión separa a personas que comparten una misma base de fe.

Barreras Sociales y Culturales: La religión a menudo crea una mentalidad de "grupo interno" (nosotros) contra "grupo externo" (ellos), lo que fomenta el prejuicio y la segregación. Esto puede manifestarse en normas de vestimenta, prohibiciones dietéticas o restricciones matrimoniales, limitando la interacción entre distintas comunidades.

El Impacto en las Relaciones Personales: La exigencia de compartir la misma fe para casarse o participar en eventos sociales divide a familias y parejas, limitando la convivencia y la cohesión social a un círculo cerrado de creyentes.

Exclusivismo Teológico: Muchas religiones enseñan que su verdad es la única correcta, lo que de por sí genera una separación intelectual y social entre creyentes y no creyentes, o fieles de otras religiones, al considerarlos fuera de la salvación. 
Si bien la religión puede fomentar la solidaridad interna, la evidencia histórica indica que, al basarse en falsas he indemostrables verdades absolutas, llamadas dogmas, tiende a crear barreras que han dividido a la humanidad durante siglos. 

A lo largo de toda la historia humana, desde que existen las primeras formas de organización social, hay hechos muy claros que demuestran cómo la política ha dividido a la humanidad. Ya en las civilizaciones antiguas, el poder y la forma de gobernar generaban enfrentamientos constantes: en la antigua Grecia, por ejemplo, las ciudades-estado no solo tenían sistemas políticos distintos, sino que competían entre sí, lo que llevó a conflictos como la Guerra del Peloponeso, donde diferentes modelos de gobierno y ambiciones políticas acabaron enfrentando a pueblos que compartían cultura. En la Antigua Roma, las luchas por el poder provocaron guerras civiles continuas, mostrando cómo incluso dentro de una misma sociedad la política podía dividir profundamente.

Durante la Edad Media, la política también separó territorios y creencias, muchas veces mezclada con la religión, como ocurrió en las Cruzadas, donde decisiones políticas movilizaron a millones de personas en conflictos que enfrentaron civilizaciones enteras. Más adelante, en la Edad Moderna, la lucha por el poder entre monarquías y nuevas ideas políticas provocó procesos como la Revolución Francesa, que dividió a la sociedad entre quienes defendían el antiguo régimen y quienes querían un nuevo sistema, generando una profunda fractura interna.

En la Edad Contemporánea, estas divisiones se hicieron aún más evidentes. La Guerra Fría partió el mundo en dos grandes bloques ideológicos enfrentados liderados por Estados Unidos y la Unión Soviética, generando tensiones globales durante décadas. Esa división se simbolizó de forma muy clara con la Construcción del Muro de Berlín, que separó físicamente a una misma población. También hay casos como la división de Corea del Norte y Corea del Sur o la Partición de la India, donde decisiones políticas marcaron fronteras que rompieron sociedades enteras.

En el presente, esta dinámica continúa de forma muy visible. Conflictos como la Invasión rusa de Ucrania muestran cómo la política sigue dividiendo a la comunidad internacional en bloques de apoyo y rechazo. Al mismo tiempo, dentro de muchos países, como Estados Unidos o España, la polarización política ha generado una separación social evidente, donde los ciudadanos se agrupan en posiciones cada vez más enfrentadas.

También se observa cómo, ante conflictos actuales como el desencadenado ilegalmente y al margen de las Naciones Unidas, por dos tipejos como Trump y Netanyahu contra los nefastos y repulsivos ayatolas, no existe una respuesta unificada a nivel global. Organismos y conjuntos de países como la Unión Europea, junto con muchos otros estados del mundo, están en contra de guerras como las llevadas a cabo por ese par de diablos que, se llevan por delante a miles de seres inocentes, ocasionando graves crisis internacionales. Esto refleja otra forma de división política: no solo entre bandos enfrentados directamente, sino también entre quienes apoyan, rechazan o simplemente no logran ponerse de acuerdo ante un mismo conflicto, evidenciando una fragmentación global en la toma de decisiones.

En definitiva, desde las primeras civilizaciones hasta la actualidad, los hechos históricos muestran una constante: la política, al organizar el poder y los intereses, ha generado de manera repetida divisiones profundas entre territorios, ideologías y personas, convirtiéndose en una de las principales causas de separación dentro de la humanidad.

Esta es la primera razón, por la que considero que el mundo es un asqueroso lugar, y que la mayoría de nosotros hemos colaborado a que así sea, creyendo en catecismo, dogmas y cosas inverosimiles, dicho de otro modo: tragandonos hechos, relatos o excusas que carecen de apariencia de verdad, resultandos increíbles, absurdos o poco creíbles