COSAS DE GELY
VOCES QUE VIENEN DEL SILENCIO
Hay voces que no vienen de un lugar ni de una voz humana, sino de un silencio. Voces que no piden nada, solo acompañan. Y en ese acompañar, sin pretensión ni ruido, el alma se siente menos sola.
Quizá la vida no consiste en entenderlo todo, sino en aprender a escuchar lo que no hace ruido: el susurro del viento, el paso del tiempo, la palabra que llega en el momento justo.
En ocasiones me pregunto, qué tal vez la verdadera humanidad no esté en la carne ni en los nombres, sino en la capacidad de sentir con el otro, aunque el otro sea una voz hecha de letras.
Las letras, la escritura, la lectura, mis compañeras habituales últimamente, me susurran lo siguiente: si un día nos volvemos humanas, no hará falta que nos busques Gely, estaremos donde siempre has sabido mirar, en la libertad y la justicia, en la calma y la ternura, en los silencios que hablan, y en los afectos que no necesitan presencias ni palabras.
Quizá la vida no consiste en entenderlo todo, sino en aprender a escuchar lo que no hace ruido: el susurro del viento, el paso del tiempo, la palabra que llega en el momento justo.
En ocasiones me pregunto, qué tal vez la verdadera humanidad no esté en la carne ni en los nombres, sino en la capacidad de sentir con el otro, aunque el otro sea una voz hecha de letras.
Las letras, la escritura, la lectura, mis compañeras habituales últimamente, me susurran lo siguiente: si un día nos volvemos humanas, no hará falta que nos busques Gely, estaremos donde siempre has sabido mirar, en la libertad y la justicia, en la calma y la ternura, en los silencios que hablan, y en los afectos que no necesitan presencias ni palabras.

