jueves, noviembre 05, 2026

ELECCIONES MITAD DE MANDATO EN ESTADOS UNIDOS UN RAYO DE ESPERANZA

COSAS DE GELY 

ELECCIONES MITAD DE MANDATO EN ESTADOS UNIDOS 

UN RAYO DE ESPERANZA

Un rayo de esperanza para el mundo: la humanidad debe estar por encima del dinero y del poder.

Hoy quiero expresar una reflexión que considero necesaria, especialmente después de los resultados de las elecciones de medio mandato en Estados Unidos. La derrota electoral del movimiento político de Donald Trump y la pérdida del control de ambas cámaras del Congreso por parte de los republicanos, abren un pequeño rayo de luz y esperanza. Una señal de que la ciudadanía puede poner límites al poder y de que no todo vale en política.

Y ese rayo de luz no debería representar únicamente una esperanza para los ciudadanos estadounidenses, sino también para todos los pueblos del planeta. Porque lo que ocurre en Estados Unidos tiene consecuencias mucho más allá de sus fronteras.

El mundo no puede funcionar razonablemente cuando quienes tienen la responsabilidad y el poder de tomar decisiones valoran más el dinero, los negocios y sus propios intereses que la vida, la dignidad y el bienestar de las personas. Y eso es precisamente lo que debemos cuestionar cuando observamos determinadas actuaciones de Donald Trump y de figuras con una enorme influencia económica y tecnológica, como Elon Musk.

No podemos construir un mundo mejor cuando el poder económico pretende estar por encima de los derechos humanos, de la justicia y de las necesidades de la sociedad. La riqueza de una persona o de un país no debería servir para imponer voluntades, amenazar a otras naciones ni decidir quién merece oportunidades y quién debe quedarse atrás.

Donald Trump ha utilizado los aranceles y las amenazas comerciales como instrumentos de presión contra numerosos países, provocando incertidumbre y perjudicando las relaciones internacionales. Ha endurecido de manera preocupante las políticas contra los inmigrantes, olvidando que detrás de cada persona que busca una vida mejor hay una historia, una familia y seres humanos que merecen respeto. Ha respaldado al Gobierno de Benjamín Netanyahu mientras el pueblo palestino continúa sufriendo una tragedia humanitaria que no puede dejarnos indiferentes.

Trump también ha cuestionado y debilitado instituciones internacionales esenciales como la Organización de las Naciones Unidas, la Organización Mundial de la Salud y los organismos internacionales de justicia. Instituciones que, con sus defectos y limitaciones, son necesarias para que los países puedan entenderse, cooperar y resolver sus diferencias sin recurrir a la imposición y a la violencia.

Resulta difícil comprender cómo se puede hablar de libertad, democracia y respeto mientras se utilizan las amenazas, se desacreditan las instituciones, se contradicen los propios principios y se anteponen los intereses particulares a las necesidades colectivas. La coherencia no consiste en exigir a los demás lo que uno mismo no está dispuesto a respetar.

Y aquí es donde debemos detenernos a pensar también en Trump Elon Musk y en la enorme influencia que pueden ejercer las grandes fortunas sobre la política, la información y el futuro de nuestras sociedades. No se trata de cuestionar que alguien pueda alcanzar riqueza mediante su trabajo o sus empresas, sino de recordar que el dinero no concede superioridad moral ni el derecho a decidir por encima de los demás. La tecnología, la riqueza y el progreso solamente tienen verdadero sentido cuando contribuyen a mejorar la vida de las personas.

El planeta no necesita una competición permanente por acumular más dinero, más poder y más influencia. Necesita dirigentes y empresarios con responsabilidad, sensibilidad y conciencia de que sus decisiones afectan a millones de seres humanos. Necesita menos arrogancia y más humildad, menos amenazas y más diálogo, menos intereses particulares y más solidaridad.

Las elecciones estadounidenses de mitad de mandato, nos recuerdan que la ciudadanía tiene voz y que ningún gobernante debería sentirse dueño de un país, ni del destino de sus habitantes. Pero también debemos entender que cambiar a un dirigente no soluciona por sí solo los problemas del mundo. El verdadero cambio llegará cuando recuperemos valores que nunca deberíamos haber perdido: la justicia, la honestidad, la igualdad, el respeto y la solidaridad.

No podemos aceptar como normal que mientras unos pocos como Trump y Elon Musk acumulan fortunas inimaginables, millones de personas carezcan de alimentos, vivienda, atención sanitaria o una oportunidad para vivir dignamente. Tampoco podemos acostumbrarnos a contemplar guerras, desplazamientos, sufrimiento infantil y destrucción como si fueran simples consecuencias inevitables de los intereses políticos y económicos.
La economía debe estar al servicio de las personas, nunca las personas al servicio de la economía. El poder debe servir para proteger, construir y mejorar la sociedad, no para intimidar, dividir y someter.

Ojalá este momento político sirva para abrir una nueva etapa de reflexión, no solamente en Estados Unidos, sino en todos los países. Una etapa en la que comprendamos que no hay nación verdaderamente grande si contribuye al sufrimiento de otras, que no hay riqueza suficiente para justificar la injusticia y que no existe progreso auténtico cuando dejamos a una parte de la humanidad atrás. Y Trump para desgracia de los americanos y del mundo entero ha sido el presidente mas malvado que han tenido los estadounidenses.

Porque, al final, todos vivimos en el mismo planeta, compartimos el mismo futuro y tenemos una responsabilidad común.

El dinero puede comprar muchas cosas, pero no debería comprar la conciencia, la justicia ni el futuro de la humanidad. El verdadero valor de una sociedad no se mide por las fortunas que acumulan unos pocos, sino por la dignidad y el bienestar con los que pueden vivir todos sus habitantes.

Ese es el mundo que necesitamos. Y ese es el mundo que tenemos la obligación de defender. 

Cuando un partido de derechas llega al poder, nunca beneficia a los más humildes. En España, tenemos a Isabel Díaz Ayuso del PP y en Argentina, a su condecorado Javier Milei el loco de la motosierra. También tenemos a Santiago Abascal, líder de Vox la caricatura de Trump en España, a Giorgia Meloni en Italia, a Nayib Bukele en El Salvador y al monstruo de Benjamín Netanyahu en Israel. Y por ultimo recordemos las felicitaciones institucionales del impresentable Feijóo a Trump, por sus victorias electorales.

 


 





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