sábado, abril 11, 2026

LA ESPERANZA Y LA NAVE ORIÒN REGRESANDO A LA TIERRA

COSAS DE GELY 

LA ESPERANZA Y LA NAVE ORIÒN REGRESANDO A LA TIERRA  

LA NAVE ORIÒN REGRESÒ A LA TIERRA - ARTEMIS II  

Siento que vivimos tiempos difíciles. A veces pongo las noticias y todo parece girar en torno a la división, al enfrentamiento, a decisiones tomadas por tres diablos que arrastran a nuestro planeta hacia el dolor. Hay días en los que el mundo pesa, en los que cuesta entender cómo hemos llegado a normalizar la violencia y la indiferencia ante quienes sufren.

Y, sin embargo, levanto la mirada, pienso en la misión ARTEMIS II, en esa nave Orion alejándose poco a poco de la Tierra, en el silencio inmenso del espacio envolviendo a los astronautas mientras orbitan la Luna. Me los imagino mirando por las ventanillas, viendo nuestro planeta como una esfera azul frágil, sin fronteras, sin banderas, sin el ruido de nuestras disputas. 

Me emociona pensar en ese viaje. No solo por el logro técnico, por la precisión, por el esfuerzo de miles de personas trabajando juntas durante años, sino por lo que representa: cooperación, conocimiento, curiosidad. Humanidad en su mejor versión. Personas de distintos lugares unidas para explorar, para avanzar, para mirar más allá.

Mientras aquí abajo discutimos y nos herimos, ellos cruzan el espacio llevando consigo algo distinto: la prueba de que también somos capaces de construir en lugar de destruir.

Imagino el regreso de la nave Orion, atravesando la atmósfera envuelta en fuego, como una estrella fugaz que vuelve a casa. Y cuando finalmente americe, cuando las escotillas se abran y vuelvan a respirar el aire de este planeta, quiero pensar que traen consigo algo más que datos y experiencias. Quiero creer que traen una perspectiva nueva, un recordatorio silencioso de lo que somos y de lo que podríamos ser.

Porque tal vez la esperanza no esté en ignorar lo que ocurre aquí, sino en recordar que no todo está perdido. Que incluso en un mundo que a veces parece deshumanizado, seguimos siendo capaces de mirar hacia arriba, de soñar, de unirnos para lograr algo que trasciende nuestras diferencias.

Y entonces, por un instante, siento que sí… que aún puede quedar esperanza.

Pienso que a veces escribir lo que uno siente ya es un pequeño acto de resistencia frente a todo ese ruido, ruido infernal que suele acompañarnos. 

 


 
 

 

 

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