miércoles, 1 de agosto de 2018

LA DISCIPLINA DE PARTIDO ES ANTIDEMOCRÁTICA

COSAS DE GELY


LA DISCIPLINA DE PARTIDO ES ANTIDEMOCRÁTICA

Llevamos años oyendo esa expresión. Por más que la escucho, no deja de sonarme limitadora, a pensamiento único, me recuerda aquella frase dicha por Alfonso Guerra (“el que se mueve no sale en la foto”), pero, sobre todo, a que los diputados no representan a los votantes en el Congreso. Es un “votad lo que diga el líder, aunque no votéis en conciencia”.

El principal problema de la disciplina de partido es que no sólo conculca los principios individuales de cada diputado, sino que vacía de significado el acto de votar. Porque, ¿qué más da que vote a unos o a otros si luego ellos actuarán al dictado de intereses particulares y no de los generales?

Tanta fuerza tiene esta disciplina de partido, tan importante es “salir en la foto”, que los diputados prefieren no asistir a una votación antes que romperla. Dicho de otra forma: es preferible faltar al deber de representar a tus electores que “fallar” al partido.

No se puede ser objetivo ni imparcial  en ninguna cuestión política cuando se pertenece a un partido político, o se ostenta un cargo dentro o fuera de este. De manera que es imposible mantener un dialogo coherente y veradadero con personas que se hallen en estas circunstancias, o sean afines a determinadas ideologias.

Los que pertenecen a un partido político sea cual sea su ideologia, siempre querran tener razón en cualquier discusión, aunque en el fondo sepan que en ocasiones no la tienen; a eso se le llama sumisión o en su defecto disciplina de partido, lo que es igual a partirse la cara, y quedar mal con quien sea, a pesar de que el sujeto en cuestión, se de cuenta de que su interlocutor tiene razón.

La disciplina de partido es antidemocrática, es el gran enemigo de la libertad de expresión de los diputados, y un fraude a la conciencia y la razón de los individuos que se someten a ella. 





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