domingo, 12 de agosto de 2018

DESMONTANDO EL BUENISMO Y LA INMIGRACIÓN

COSAS DE GELY







¿Saben ustedes lo que es un buenista? No lo saben... Un buenista defiende a rajatabla los derechos de las minorías e inmigrantes sobre todo a los musulmanes. Eso, en principio, no tiene nada de malo. Pero un buenista es tan buenista, que es capaz de aceptar las barrabasadas y prácticas reprochables de los inmigrantes, en pleno siglo XXI, en vez de defender las convicciones de la cultura anfitriona o sea la suya propia.

Hasta hace poco, la palabra buenismo no estaba muy extendida; sin embargo los últimos sucesos mundiales, relacionados especialmente con el terrorismo islámico en Europa y la inmigración descontrolada, han hecho que su uso se fuera extendiendo. Y es que es justamente aquí en Europa donde han nacido la ideología buenista y los buenistas.

¿Pero qué es exactamente un buenista? Todos sabemos que buenista viene de bueno, buena persona, buena onda, comprensivo, súper comprensivo, demasiado comprensivo. También tolerante: súper tolerante, ultra tolerante, con todo y con todos, y por supuesto, con todos y con todas (un buenista nunca olvida la ya tediosa y manoseada distinción de géneros). El buenista es un tipo abierto, tolerante y respetuoso con todas las culturas… salvo con la cultura propia.

Esto es muy raro e incomprensible pero es así. El buenista suele ser un occidental, casi siempre de izquierdas, que tiene un extraño síntoma de aversión a la cultura occidental. Diría que los buenistas sufren un curioso caso de complejo por su propia idiosincrasia. El buenista acepta, comprende y valora todas las culturas, y siempre encuentra una explicación para tradiciones o situaciones de otras sociedades que a cualquiera “no buenista” le chocarían menos a el.

Un buenista químicamente puro sería capaz de aceptar que su hija lleve un burka en pleno Madrid para no ofender a los musulmanes furiosos, (que haberlos hay los) antes que defender con todo su empeño la sociedad europea laica y con libertades donde vive. Todo con tal de que el inmigrante, o el europeo hijo de inmigrantes, no se “ofenda”.

Y es que el buenista tiene terror a ofender a otras culturas o colectivos. Salvo a la suya, claro. Un buenista puede felicitar con entusiasmo a los musulmanes por el ramadán, pero a la vez desnudarse en una iglesia católica en señal de protesta. No es una exageración, los de Podemos lo han hecho así. Saludan atentamente el mes del islam (una de las religiones más conflictivas en la actualidad) mientras hace pocos años una dirigente “podemita”, que por entonces estudiaba en la Universidad Complutense de Madrid se quedó en sosten junto a otras manifestantes, en la capilla universitaria para reclamar laicismo.

Esto parece una broma pero es así. Y no solo son los podemitas los que hacen estas cosas el jefe de los sociolistos también lo hace, este individuo no olvida núnca felicitar el ramadán a los musulmanes... Sánchez solo es laico cuando llega la Semana Santa. Y no les da vergüenza llevar en sus programas la laicidad leanlo no tiene desperdicio.

Un buenista defiende a rajatabla los derechos de las minorías e inmigrantes. Eso en principio, no tiene nada de malo, todo lo contrario. Pero un buenista es tan buenista, que es capaz de aceptar las barrabasadas y prácticas reprochables de los inmigrantes, en pleno siglo XXI, en vez de defender las convicciones de su propia cultura. Por ejemplo: un buenista está seguro de que la mayoría de las mujeres musulmanas que usan el burka, niqab, velo islámico o el polémico “burkini”, lo hace por su profunda e intima convicción religiosa, y no presionada en modo alguno por los hombres de la sociedad patriarcal y machista que reina en la cultura musulmana. Y por eso critican y marchan contra los gobiernos y autoridades europeas que han prohibido el uso de estas prendas en ciertos lugares. Es vergonzoso e injusto, ver como los buenistas, defiende cualquier tipo de tolerancia religiosa, salvo la cristiana.

Un “buen” buenista tolera y comprende que los musulmanes presionen en las escuelas públicas del norte de Europa para que el viernes no haya clases por ser el día de descanso del islam. Un buen buenista acepta que se separen a los niños y niñas en esas mismas escuelas públicas (y laicas) para la práctica de educación física, con el fin de no exponer a las niñas al contacto carnal con pequeños varones. Para ser honesta, algo parecido a lo que sucede en algunos colegios religiosos de España.

¿Y esto porque es así?, ahí está el quid de la cuestión, porque para un buenista es sinónimo de muerte en vida que le acusen de racista, fascista, xenófobo, islamofobo o de discriminador. Y para el todo vale con tal de impedir que le señalen con una de esas palabras, incluso renunciar a los valores propios que se forjaron en Europa tras siglos de guerras, luchas sociales y conquistas ciudadanas.

Es a causa del buenismo Por lo que muchos gobiernos europeos son criticados y están siendo abandonados por sus ciudadanos y votantes. Son tan buenistas y defensores de los derechos humanos y del islam de donde proceden la mayoría de los terroristas (y no olvidemos a los negros subsaharianos del top manta que  también son musulmanes, casi toda África lo es). “que en ocasiones anteponen la defensa de estos invasores, incluso a la seguridad de sus propios ciudadanos”.

Por supuesto que los buenistas condenan las muertes de inocentes, pero a pesar de ello siempre suelen ir más allá, remontándose a las cruzadas (Edad Media) para insistir que en el cristianismo también hubo muchos asesinatos y tropelías de la iglesia. También apuntan a la discriminación y exclusión que sufrirían los jóvenes inmigrantes (siempre musulmanes), para intentar comprender el origen de su odio hacia Occidente.

Pero los buenistas olvidan un pequeño detalle, y es que en Europa también hay otros grupos étnicos y culturales muy vunerables, como los latinos y gitanos, pero a estos no se les ocurre andar arrollado o ametrallado a nadie en la calle.

El buenista también ataca la raíz del problema, a su manera. Cree que esta virtual o ya no tan virtual guerra de civilizaciones, obedece a un fin más político y de dominación que religioso. Que equivocados están, es horroroso contemplar su desconocimiento total sobre el islam.

¿Qué grita un musulmán cada vez que se inmola en un atentado? ¡Ala es grande! Esos asesinos son gente que vivían aquí e incluso habían nacido aquí y formanban parte de una tercera o cuarta generación de inmigrantes musulmanes.

Un imán radical jamás se inmolaría por nada ni por nadie. ¿Para qué? Tiene cientos de mentes débiles fáciles de convencer para inmolarse y saltar por los aires con el cuento de que les espera el paraíso y en el serán recibidos por 72 vírgenes maravillosas.


Pero hay que ser justos. El buenista no solo pontifica con la tolerancia religiosa (salvo la cristiana, claro). Pontifica contra todo lo políticamente "incorrecto". “Y es que el buenista se cree por definición políticamente correcto, aunque no lo sea. 

El buenista está hecho para ser el mejor de los voceros. Tendremos que llevar cuidado con ellos. 


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