viernes, 3 de agosto de 2018

EL FANATISMO BLANCÓFOGO DE LA IZQUIERDA "PROGRESISTA"

COSAS DE GELY

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Señores y señoras "progresitas" blancófogos: Es incomprensible su desprecio hacia nuestra cultura, historia, y a todo aquello que nos identifica como españoles y nos ha llevado a ser una gran nación, cosas que ustedes desdeñan en aras de un incomprensible y fracasado multiculturalismo, que nos está poniendo en  peligro. Señores "progresistas", se estan convirtiendo ustedes en un grave peligro para los intereses mayoritarios de todos los españoles.

Señores "progresistas", en un país vapuleado gravemente por la crisis, con casi cuatro millones de parados y otros tantos trabajando por un sueldo miserable. En un país con una deuda publica que rebasa los 1.155.802 millones de euros. Resulta inmoral ver como a ustedes no les importa gastar millones de euros en beneficiar la inmigración ILEGAL dandoles sanidad gratis a gente que asalta ilegalmente nuestras froteras y utiliza elementos como cal viva y otras sustancias peligrosas, para atacar a nuestras fuerzas de orden publico, a las que ustedes prohiben utilizar elementos de disuasión para que no lo hagan y para defenderse de semejantes energumenos. Que gana España y los españoles con la llegada de esta gente... nada. Y TODO ESTE IMCOMPRENSIBLE BUENISMO, LO PERMITEN USTEDES POR UN "POSIBLE PUÑADO DE FUTUROS VOTOS.

Pero señores blancófogos antiespañoles, ustedes no se van a salir con la suya. Son ustedes los  reyes de la confusión, del desorden y del despilfarro. El tiempo y las urnas se encargarán de acabar con ustedes, estas ya llevan tiempo reflejando despacio pero inexsorablemente, que su futuro como partido blancófogo y antiespañol está próxímo a volatilizarse.

Gely Sastre


Fuente: Gonzalo Duñaiturria

La sociedad multicultural que como nuevo concepto paradisiaco se nos está vendiendo, e imponiendo, y que hoy se encuentra en todos los órdenes de nuestra vida, aparece en Europa dando sus últimos coletazos. Aun así, todo aquel que ose poner dicha “inefable moda” en discusión será acusado de “peligroso fascista”.

La cultura va mucho más allá que cuatro progres disertando esnobismos, que una doctrina, que un monopolio o que un mandamiento jurídico. La cultura de una sociedad es su historia. Son ideas, conocimiento, sabiduría, experiencias, y el poso que nos deja el paso del tiempo. Es tradición. No se impone ni por vías de hecho ni de derecho. No se regula. La globalización de hoy tiene a través del multiculturalismo, importantes efectos perniciosos.

El multiculturalismo hace a las sociedades más débiles. La mezcla de culturas de forma imperativa, de cualquier cultura, hace que estas se desvaloricen, se degraden y pierdan su esencia. Dicha mezcla tiene como objetivo en Europa, disolver la historia de los pueblos conformados a través de los tiempos en naciones, para hacerlos más débiles y poder ser sometidos a determinados poderes.

Frente a las sociedades homogéneas, en las sociedades heterogéneas la cultura y las tradiciones quedan como una miscelánea, confundidas unas con otras. Provoca grandes dosis de discriminación social. ¿No es discriminación, en nuestra sociedad de hombres y mujeres libres e iguales, su amalgama con aquellas culturas que no solo apartan sino que denigran y convierten a la mujer en mero objeto? ¿No es discriminación imponer el multiculturalismo a quienes aceptan a sus semejantes sea cual fuere su condición sexual junto con aquellos que torturan y cuelgan desde una grúa a quien es homosexual?

El multiculturalismo genera desigualdades y agravios comparativos, pues otorga condición de igualdad a quienes se incorporan de nuevo a una sociedad configurada desde antiguo y reclaman ser tratados como distintos. El multiculturalismo deforma lo natural de toda comunidad y profana la identidad innata con la que esta ha nacido, como innato es el curso natural de un río. Ninguna agrupación humana nace multicultural. Su imposición artificial genera no solo divergencias sino choques, violencia y enfrentamientos.

¿No fue un ejemplo suficiente el proceso de descolonización que nefastamente impuso Europa en la década de los años 60? ¿No fue ejemplo suficiente el conflicto surgido con la independencia de la India y Paquistán, de culturas distintas, teniendo que crear un estado ficticio como Bangladesh? ¿Qué más hace falta para que nos demos cuenta del fracaso del multiculturalismo?

Miente quien afirma que las personas de distintas culturas son iguales. No lo son. No son ni mejores ni indudablemente peores, simplemente distintas y en muchos casos incompatibles. Opuesta al multiculturalismo impuesto se encuentra una sociedad asentada en la solidaridad moral, los sentimientos religiosos y la verdadera cultura de los habitantes de una nación. Antropológicamente está demostrado que los lugares culturalmente homogéneos tienen un sentimiento de comunidad más desarrollado, un apego más sólido. Una comunidad homogénea desarrolla de forma más sólida él sentimiento de arraigo al lugar, es más autosuficiente y orgullosa, menos dependiente del Estado, menos tendente al sustento subvencionado y al igualitarismo colectivo.

Por el contrario, una comunidad heterogénea no tiene consciencia de tal por lo que se dificulta la reacción unitaria ante un problema, siendo especialmente difícil la toma de decisiones en común y necesitando por ello que sea otro, normalmente el Estado igualador, quien tome dichas decisiones por ellos. Hoy el multiculturalismo ha fracasado en Europa y solo ha producido violencia, rechazo, extremismo y radicalidad. Pretende una “mezcla impuesta” y su culminación ha sido, entre otras, intentar amalgamar a musulmanes llenos de odio con europeos acostumbrados a la libertad individual y al gozo y disfrute de derechos individuales y comunes.

Los progresistas (la izquierda) constantemente han pretendido esta mezcla pues en sus genes siempre prima lo colectivo sobre lo individual, él Estado sobre la persona. Pero ante la insidia que supone pensar distinto, se tiende a mirar hacia otro lado. Como dijo el presidente húngaro Viktor Orbán: “Hoy en Europa está prohibido decir la verdad”. Porque si lo haces te consideraran un fascista.



1 comentario:

José M. Magallón dijo...

Así que ¿por qué creo debemos hablar acerca del poder judío en comparación con el eufemismo de Lobby de Israel? Es porque las guerras en el Medio Oriente o desestabilizaciones en el mundo, se han hecho y hacen, por medio de los Estados Unidos y fueron “convenidas” por el poder financiero mundial, y por lo menos en parte en beneficio de Israel, han sido en gran parte impulsadas por los judíos ricos y poderosos. Si los Estados Unidos va a la guerra con Irán, como es cada vez más probable, será todo sobre Israel y se organizarán por el eje de la política y los servicios financieros Washington-Wall Street, no nos engañemos. Israel sin la fuerza militar de los Estados Unidos, probablemente ya no existiría.