lunes, 11 de junio de 2018

LA FALSA LAICIDAD DE LA IZQUIERDA

COSAS DE GELY
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¿Te has preguntado cuantas mentiras decimos y nos inventamos por defender una idea, una religión o un partido político que, posiblemente el día de mañana nos defraudará?

En ocasiones, cuando oigo a hablar a nuestras autoridades o cargos subalternos, echo en falta que sean escuetos concisos y concretos. Creo que lo mejor que podían hacer para que los entendamos todos, es que aquello que tengan que decirnos, nos lo comuniquen con pocas palabras y sin abusar de tecnicismos.

Por eso espero y deseo, que cuando políticos como el nuevo presidente del gobierno, presidente de un estado laico como lo es España, deje de una puñetera vez de felicitar el Ramadan a los musulmanes, y que cuando en mi país se hable de ausencia de símbolos, manifestaciones, religiosas y cosas por el estilo, tengan en cuenta no solo los símbolos y manifestaciones religiosas católicas, sino también las de los musulmanes y otras confesiones religiosas vengan de donde vengan.

Pero que son símbolos religiosos y manifestaciones religiosas mencionaré algunos: la Biblia, el Corán, la Torá, la Semana Santa, el Ramadan, el pañuelo que llevan las musulmanas, el burka etc…

El uso del velo islámico, que se extiende entre las niñas y mujeres de los millones de musulmanes que pueblan Europa, parece un detalle insignificante pero en el fondo esconde una malévola intención.

Para los activistas radicales del islam, la prenda femenina musulmana es un símbolo religioso (como el crucifijo cristiano), que debe ser aceptado en Occidente en virtud de la libertad de creencias.

Los laicistas franceses están, en este punto, de acuerdo con los islamistas. El velo es un signo religioso, y por eso debe ser prohibido en todos los «templos del Estado laico», como los colegios públicos, en virtud de la separación de Iglesia y Estado.

Muchos estudiosos del islam y no pocos ulemas discrepan del carácter religioso del velo. Se trata, para ellos, de una vieja costumbre de las poblaciones árabes, más propia de las zonas rurales que de las grandes urbes, y no de una exigencia del Corán.

Si esto es así, está claro que lo único que persiguen los musulmanes con la imposición del velo a sus mujeres, es que cuando los europeos las veamos por nuestras calles de esa guisa, tengamos muy presente a la religión musulmana.

La mayoría de los gobiernos progres que se destacan por su defensa de todo lo musulmán y abominan y diría que hasta odian el Catolicismo, no les importa el evidente símbolo religioso del velo pero sí todo aquello que aluda al cristianismo. Pero la realidad es que el velo es un obstáculo para la integración de las niñas y mujeres musulmanas en las sociedades occidentales (todos los estudios coinciden en que el velo segrega a las niñas musulmanas en las aulas).

Y qué decir de las dificultades que este ocasiona para hacer respetar reglas de identificación de las ciudadanas musulmanas en lugares públicos, imposibles con el «burka» y el «niqab» debajo de un burka lo mismo puede esconderse un hombre una mujer o un asesino yihadista.

Hace sólo cuatro décadas, en El Cairo, la gran urbe musulmana del mundo, la mayoría de las mujeres no llevaba velo. Hoy son minoría. Antes de la llegada de Jomeini, el velo era considerado un tocado campesino en Teherán; hoy es un símbolo religioso y obligatorio.

En Irán se han alzado algunas voces cualificadas contra la falacia de los argumentos religiosos en favor del velo femenino. La premio Nobel de la Paz Shirin Ebadi recuerda que la prenda que cubre a toda la mujer, “presentada por los islamistas como la vestimenta de la mujer religiosa perfecta” no existe en el islam; de hecho, si la musulmana va a la Meca con su rostro completamente cubierto, la peregrinación no es válida.

Por su parte, la dirigente iraní en el exilio Maryam Rajavi critica la imposición que muchos varones musulmanes hacen a sus mujeres e hijas para que porten el velo. La lucha real (dijo recientemente en Bruselas) ha de fijarse en abolir el uso obligatorio del velo: eso no es el islam porque el Corán dice que no puede haber coacción en la religión.

Señores y señoras de la progresía ya sé que en el caso de que se me ocurriera ir a votar, (que lo dudo) mi aportación sería un insignificante voto, pero para mí darlo o no darlo se trata de una cuestión de dignidad y principios con aquello que aprendí en primer lugar mis padres, después de nuestra historia y finalmente de nuestra cultura, todos ellos han dejado en mi algo muy importante de lo que quizás por mi avanzada edad no quiero ni puedo desprenderme. 

De manera que señores ministros y señoras ministras de la progresía, a pesar del gobierno tan “guay” que ustedes han estrenado no cuenten con mi voto. Motivos, hay moros en la costa y eso no me gustan. Por alguna razón que desconozco pero tengo muy en cuenta, las personas hemos nacido en diferentes continentes y lugares del mundo y allí deberíamos permanecer, salvo si queremos hacer una visita turística, pero después como muy bien dice el proverbio calabaza calabaza, cada uno para su casa. El que tenga oídos que oiga

Gely Sastre

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