martes, 20 de febrero de 2018

¡MADRE MIA! LAS RELACIONES HUMANAS

COSAS DE GELY

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Según el diccionario de la Real Academia de la lengua, la hipocresía es el fingimiento de cualidades o sentimientos contrarios a los que verdaderamente se tienen o experimentan, y la envidia es el sentimiento de tristeza o enojo que experimenta la persona que no tiene o desearía tener para sí sola, algo que otra posee.

¿Qué hacer cuando detectemos en algunas personas estos sentimientos hacia nosotros? Yo aconsejaría frecuentar su compañía lo estrictamente necesario, y cuando detectemos algún gesto, comentario o insinuación hacia nuestra persona, mantenernos en silencio. Quien guarda silencio ante la crítica, la hipocresía, la envidia o la provocación, no significa que lo haga por falta de argumentos ni valentía. Lo que ocurre es que cuando la ignorancia habla, la inteligencia calla, ríe y se aleja. Hacer esto en ocasiones no resulta precisamente fácil, pero es muy efectivo con los hipócritas y envidiosos que nos critican, que siempre suelen ser el fiel reflejo de la más ridícula y malvada ignorancia.

Los hipócritas envidiosos, a pesar de tener una apariencia inofensiva, en realidad son seres viles y dañinos a los que no les importa traicionar la confianza que se había depositado en ellos. Con este tipo de personas, debemos asumir que no merece la pena participar ni involucrarnos en ningún tipo de conversación, posiblemente sea esa la mejor actitud para no despertar en ellas más rencor. Cuando hay oídos que no escuchan y mentes pequeñas donde no caben las explicaciones, es mejor callar, reír y dejar ir.

La enfermedad del ignorante es ignorar su propia ignorancia.


Gely Sastre

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