jueves, 9 de marzo de 2017

LA HISTORIA, LA RELIGIÓN Y LA DISCRIMINACIÓN DE LA MUJER

COSAS DE GELY

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LA DISCRIMINACIÓN DE LA MUJER EN LA HISTORIA Y LA RELIGIÓN

Según la ciencia el hombre apareció en la Tierra en el periodo Cuaternario, el último de los periodos geológicos.

El periodo Cuaternario o Neozoico se desarrolla en la era Cenozoica, que se extiende desde hace 2,588 millones de años hasta el presente.

El Cuaternario se divide a su vez en dos épocas.  El pleistoceno la primera y más larga época del periodo, se caracterizo por los ciclos de glaciaciones y la aparición de los primeros humanos (homos hábiles) esta época se extendió desde 2,588 millones de años hasta 10,000 años antes de Cristo.

El holoceno, la segunda época del periodo Cuaternario, se caracterizo, por el fin de la glaciación y el surgimiento de la civilización humana; esta época se extiende desde 10,000 años antes de Cristo hasta la actualidad.

La era Cuaternaria con más o menos 1 millón de años es de gran importancia en la historia de la tierra, por la aparición y progreso de la especie Homo.

Dicho esto, pasemos a lo que nos interesa. Hace 30.000 años los humanos ni conocíamos la figura de Dios. Por aquel entonces y hasta el 3,000 antes de Cristo, todos y cada uno de los fenómenos de la existencia, vida y muerte, luz y sombra, caos y orden, se le atribuían a las diferentes advocaciones de una gran diosa maternal que se representaba con grandes atributos femeninos.

La mujer era considerada el origen de la vida, la base de la sociedad y como muy bien retrata Pepe Rodríguez, en su libro Dios nació mujer, tenía en sus manos el control de la producción de alimentos de las instituciones sociales y fue la protagonista de la mayor parte de los adelantos técnicos descubiertos durante toda la era preagrícola, hasta la aparición de la vida sedentaria, momento a partir del cual se vio desposeída de su ancestral poder por el varón, dueño ya de los medios productivos.

Fue a partir de entonces cuando unas veces por intereses económicos y otras por la fuerza, cuando la mujer queda relegada a un plano de sumisión y sometida al papel de propiedad del varón, pasando a ser el último eslabón de la organización social y jerárquica de clases.

La religión, la cultura y la política siempre han discriminado a la mujer tratándola como un objeto y un ser inferior.

En lo concerniente a la religión podemos encontrar formas de machismo tanto en la religión Católica como en la musulmana.

No soy machista ni feministas, lo que si soy es antirreligiosa, sobre todo de las grandes religiones monoteístas, que desde tiempos remotos hasta nuestros días han sido y siguen siendo el mayor enemigo de la mujer, cuyos inventados dioses masculinos junto con imanes, sacerdotes, Popes, Papas, y muchas mujeres más machistas que muchos hombres, que incomprensiblemente los siguen, los apoyan y defienden, llevan siglos relegando a la mujer, a un papel inferior.

Quien haya leído el Antiguo Testamento, se habrá dado cuenta que la pobre Eva aparece en él, como lo negativo, la representación del pecado, y sin identidad propia, fruto nacido de la costilla de un hombre y que encarna la tentación y el mal. Este planteamiento se repite una y otra vez en toda la Biblia.  “Dios” en el Génesis 3:17 dice así dirigiéndose a la pobre Eva: “Multiplicaré  en gran manera los dolores en tus preñeces; con dolores darás a luz a los hijos; y tus deseos serán para tu marido, y él se enseñoreará de ti”.
Es cierto que esto hoy, dada la decadencia por la que atraviesa la iglesia Católica en todo mundo, ha cambiado bastante, y las mujeres aunque lentamente van avanzando y equiparándose a los varones, aunque no en la medida suficiente. Quizás en ello no tenga solamente la culpa la religión, actualmente los partidos políticos, representados mayoritariamente por hombres, no ponen el debido interés en solucionar las injustas desigualdades que existen entre hombres y mujeres.

Pero si hay una religión que lleva la discriminación de la mujer a extremos monstruosos, es la musulmana. Según el Corán, Alá concede la igualdad al hombre y a la mujer, los mismos derechos, virtudes y obligaciones.

Pero la realidad es otra muy distinta, ya que en la mayoría de países musulmanes por no decir en todos, la mujer sufre una inhumana  discriminación y opresión.

No hay que irse muy lejos para comprobarlo, en España la mayoría de mujeres musulmanas pasan la mayor parte de su tiempo encerradas en su casa para evitar que se relacionen, sin conocimiento del castellano, relegadas a una suerte de clausura por sus maridos que rechazan integrarse y no dejan que ellas se integren. El retrato podría ser de otro siglo, pero pertenece al colectivo musulmán que la alcaldesa de Cunit (Tarragona), la socialista Judit Alberich, describió ante el juez el año pasado en su declaración por un supuesto caso de acoso en el municipio. Fatima Ghailan, ciudadana española de origen marroquí y mediadora cultural de la localidad, denunció por coacción a cuatro miembros de la comunidad islámica del municipio, entre ellos el imán. La instrucción judicial refiere que la hostigaban por motivos como tener un empleo, conducir un coche y no llevar velo. En el supuesto acoso, ofrecieron a su marido casarse con otra mujer. Como dije antes el retrato podría ser de otro siglo, pero pertenece a un colectivo musulmán que vive en España.

Y no es solo eso, Las niñas que tienen su primera menstruación a partir de los 9 años son consideradas adultas, por lo que se les busca marido. La mujer deberá someterse a la decisión y aceptar al marido le guste o no.

Los hombres pueden casarse hasta con 4 mujeres y las esposas aceptarlo, ya que el matrimonio islámico es polígamo.

Las mujeres son fuertemente castigadas, incluso con tortura y muerte, por adulterio o cualquier tipo de relación extramatrimonial, incluso estando divorciadas.

El domicilio conyugal se convierte en lugar de reclusión y obediencia al marido.

Las musulmanas deben casarse con musulmanes. Tienen prohibido los matrimonios con miembros de otra religión.

Si la mujer violada se queda embarazada, el hijo será la prueba material del delito y la mujer será lapidada en cuanto el bebe pase el periodo de lactancia.

Podría continuar hablando de la ablación del clítoris y muchas cosas más, pero creo que ya es suficiente.

En mi opinión, hombres y mujeres somos iguales. Sé que hay hombres machistas pero muchas mujeres también lo son y en ocasiones más que los hombres.

Estoy convencida que hay hombres buenos y mujeres buenas. Como tan bien sé que hay hombres muy malos y mujeres malísimas.

No creo en un feminismo integrado solo por mujeres, lo considero discriminatorio, es mas creo que la palabra feminismo en sí, (aparte de lo que diga el diccionario) suena discriminatoria. En esta cuestión  de lo que se trata es qué hombres y mujeres se unan para luchar en contra de ambos, feminismo radical y machismo. Cuando esto suceda, el cambio en nuestra sociedad se producirá. 


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