martes, 16 de agosto de 2016

EL HOMBRE ES UN SER PARA LA MUERTE

COSAS DE GELY





Según Daisaku Ikeda la muerte es algo de lo que nadie puede escapar. La muerte sigue a la vida con tanta seguridad como la noche sigue al día, el invierno sigue al otoño o la vejez sigue a la juventud. Las personas se preparan para no sufrir cuando les llegue el invierno; se preparan para no tener que sufrir en la vejez. ¡Pero pocos se preparan para la certeza aún mayor de la muerte!


El hombre no es eterno, tenemos conciencia de que al final nos reducimos al no ser, la posibilidad de la muerte es angustia mientras vive debe dotar de sentido todo lo que hace a diario.


Sartre dice que si hubiera Dios, entonces no podríamos ser libres. Pero como no existe, el hombre está condenado a ser libre y elegir su propia conducta que lo lleve a la autenticidad o a vivir en mala fe. Lo único que nos puede hacer no libres es la muerte. Pues la muerte si es una realidad algo que Dios no lo es. La muerte es la que se encarga de robar al hombre su mayor tesoro que es la libertad. Por ello el hombre odia la muerte según Sartre. Pero no debemos odiarla pues aunque nos prohíbe de libertad, nos vuelve al estado de pre-existencia que es la NADA


Deseémonos, pues, larga vida, y que cuando llegue el momento de partir, tengamos la entereza suficiente para decir con Marco Aurelio: "Próximo está tu olvido de todo, próximo también el olvido de todo respecto a ti."


Desprovista de todo dramatismo, la muerte del individuo no tiene la menor trascendencia objetiva. Se trata de un fenómeno enteramente natural mediante el que se logra la regeneración genética y la supervivencia de la especie




Esta entrada se la dedico a aquellas personas que habiendo disfrutado de negocios que durante algún tiempo les proporcionaron una situación holgada, cuando les llegan las vacas flacas no dudan en apropiarse de lo que no les corresponde, con el fin de seguir aparentando aquello que han dejado de ser, y en vez de ganarse la vida con su trabajo, sus manos y el sudor de su frente como hace la mayoría de la humanidad, prefieren despojar y desvalijar a los demas a través del engaño, la mentira y el silencio, apropiandose indecentemente de aquello que por ley no les pertenece. Por lo general estos cínicos suelen ser personas que creen que el tiempo y el silencio harán que todo se olvide. Piensan que la consanguinidad, el parentesco y sus vínculos con los agraviados harán el resto. Eso es lo que ellos creen. Pero que ellos lo crean no significa que tenga que ser así. Su castigo será enfrentarse a la muerte con su mal proceder en la conciencia. Si es que alguna vez la tuvieron.

Gely Sastre


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