martes, 28 de junio de 2016

ESPAÑA ES UN CIRCO Y UN PAÍS DE MIERDA

COSAS DE GELY


Hay algo que siempre me ha llamado la atención de los políticos españoles: su marcada tendencia a la adulación exagerada del ciudadano, a regalarle el oído con lisonjas y a dedicarle toneladas de jabón. Que si España es un gran país, que si los españoles son muy inteligentes, que si confiamos en la sociedad española, que si creen en su capacidad de esfuerzo, que si somos el principal activo del pais… Visto el número de votos que reciben cabría juzgar que la táctica les da resultado pero ¿se la da a los españoles?

Pienso que, llegados a este punto, es hora de decir justo lo contrario, esto es, la verdad. España es un país donde predominan los mangantes, los chorizos, los sinvergüenzas, donde reina un feroz individualismo y la empatía hacia el prójimo brilla por su ausencia. España es un lugar en el que la mayoría de la gente solo se mueve en busca de su propio beneficio, donde el todo gratis es una religión con millones de fieles, donde el esfuerzo y el espíritu de superación están mal vistos y se alaban y jalean la picaresca y el fraude… salvo que seamos sus víctimas.

Este es un país en el que la envidia es el sentimiento nacional, lo que verdaderamente nos une ya que no somos felices sin alguien a quien envidiar y al que tratar de hundir por ello, o desear en secreto su ruina. Somos un pueblo de charlatanes orgullosos de su charlatanería, intelectualmente analfabetos, de nulo sentido crítico y de pésima educación.

Un español necesita sentirse parte de algo, de un colectivo, por petardo y nefasto que resulte, ya sea deportivo, ideológico, político etc. cosa que no tiene merito alguno más allá de convencer al interesado de que alguien comparte inquietudes con él. Basta con que lo parezca, no es necesario que sea verdad. En España nos autoconvencemos pronto de cosas que no son ciertas. La apariencia es suficiente porque no es algo que haya que trabajarse, de ahí que sea tan bienvenida. Una vez se forma parte de algún colectivo como los citados anteriormente, el español defiende los preceptos ahí estipulados a capa y espada, negándose para ello a ver incluso lo que tiene delante de sus ojos. Forma parte de una causa, y por la causa uno lo entrega todo, hasta la dignidad, lo que demuestra la poca estima que nos tenemos a nosotros mismos.

Solo nos consideramos triunfadores si nuestro triunfo se obtiene a costa del fracaso del vecino. Somos cinicos hasta dar asco y nauseas. Nos importa un bledo el progreso científico, tecnológico y humano; somos tan borregos que situamos la fe por encima del conocimiento y aplastamos a quien haga falta para no enfrentarnos a la falsedad de nuestras creencias. Somos una rémora para nuestros vecinos, un lastre del que más vale desprenderse. África comienza realmente en los Pirineos. Esto es lo que somos. ¿Excepciones? Las hay, pero no hacen sino confirmar la regla básica.

Somos un país de mierda. Y eso es lo que en este momento pienso que la mayoría de mis conciudadanos necesitan escuchar. Estamos al borde de un precipicio y los españoles siguen mirando hacia otro lado, sin interés o con miedo, da lo mismo. Nos quieren devorar y nosotros mismos nos rociamos con la salsa de la indiferencia para tener un mejor sabor. Los españoles precisan una terapia de choque: verse en el espejo y constatar que ellos han contribuido a defecar en  el inmenso retrete que es este país.

Habrá quien se tome todo lo anterior como un insulto, que no se vea retratado por mi descripción, que piense que todo es fruto del delirio de una mente enferma o de alguien que odia a España. De manera que a los que piensan así, Solo les voy a pedir una cosa y es que se informen de cuál es el estado actual del país en el que viven, que se informen del creciente número de personas que tiene poco o nada que llevar a sus casas al final del día, mientras los responsables de esta situación (los políticos de turno) nos exigen más y más esfuerzos mientras ellos se niegan a reducir sus privilegios, es notorio y descarado el cinismo con que nos mienten, pues están convencidos de que no habrá respuesta ciudadana a la que temer pues saben que estamos muy pero que muy aborregados.

Nos han bombardeado con la palabra "democracia" durante tanto tiempo que ya nos creemos que cualquier cosa provenga de ellos, es más democrática que cualquier iniciativa ciudadana. Y es mentira. Pero tragamos con ello por pereza, por apatía y sobretodo por comodidad. Hasta que la miseria no nos alcance y nos vemos afectados por ella pasamos de todo. Así es el español medio - bajo. Los políticos lo machacan y se atreven a todo con él porque saben que es dócil, sumiso y pasota. Que diferente ha sido, la reacción de los franceses ante la reforma laboral a la de los españoles, nosotros nos lo tragamos todo.

Estamos abandonados a nuestra suerte o mejor dicho dejamos que el gobernante de turno haga con nuestras  vidas y futuro lo que le apetezca sin decir ni pio. Ninguno de nuestros dirigentes, pasados presentes y futuros,ni han hecho, ni hacen y ni haran nada por nosotros, ellos no buscan cumplir con los ciudadanos, sino satisfacer sus intereses caiga quien caiga. los medios de comunicación, en vez de controlar al poder se han vendido a este, y se muestran como un apéndice del mismo. Las redes sociales aún no canalizan suficientemente el descontento como para hacerlo tangible y darle fortaleza. Muchos españoles se contentan con hacer retweet y clicar en "Me gusta", ese es todo su compromiso.

España es un circo y un país de mierda y entre todos hemos contribuido a que así sea. La pregunta es ¿vamos a permitir que siga siendo así o daremos algun dia el puñetazo que hace falta sobre la mesa, para que este jodido país cambie?



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