jueves, 21 de abril de 2016

LOS COSTE DE LA INMIGRACION EN ESPAÑA MUCHO MAS DE LO QUE NOS CUENTAN

COSAS DE GELY




Hoy 20 del 4 de 2016  “La Millonaria España” recibirá 86 refugiados sirios hasta completar el cupo de dieciséis mil, que le asignó la maldita Comunidad Europea, esta noticia significa que nuestros compatriotas parados o en extremas conciciones de supervivencia verán reducídas aun mas sus ayudas, nuestros parados verán como a esta gente se les da trabajo, vivienda, seguridad social, escuela y comedores gratuitos a sus hijos etc. Se les dará todo lo que ellos han perdido y llevan años tratando de recuperar sin que nadie se preocupe de proporcionárselo. Y mientras esto ocurre, los progres y las ONGs, defendieno la llegada de estagente, estoy hasta las narices, de estos progres ignorantes, su permisividad está destruyendo España. No soy de derechas ni de izquierdas pero soy española y estoy harta de la invasión musulmana y mas aun de sus defensores. No me extraña nada que por culpa de esta gentuza cada vez haya mas partidos de extrema derecha, es logico que así sea, alguien tiene que poner freno, a semejante plaga.


Inmigración en España, consecuencias de la inmigración descontrolada. En unos años reaccionaremos, al igual que Dinamarca, ¿Será demasiado tarde?



Fuente: León Riente

Mucho y mucho más de lo que nos cuentan a contribuido a que en Epaña estemos en tan mala situación. La inmigración masiva, (sobre todo la musulmana), en algunos sectores de la economía española, ha provocado un brutal desplome de salarios. Este efecto era previsto: al haber más candidatos a ocupar cada puesto de trabajo, el patrón puede reducir los salarios e incrementar sus beneficios. ¿Qué sectores son éstos? Ya se habrá adivinado que nos referimos a la construcción, la hostelería y la agricultura (intensiva). Este efecto sólo ha sido positivo para los empresarios correspondientes. Evidentemente, para los españoles que trabajaban en estos sectores, tal desplome ha supuesto un gran perjuicio. Esta incorporación al mercado laboral ha significado un incremento de altas en la Seguridad Social, si bien no proporcional al empleo ocupado, debido, claro está, a la existencia del mercado laboral negro. 

Otro elemento adicional que considerar aquí en la catástrofe económica que supone la inmigración para España viene constituido por las remesas, el dinero que los inmigrantes envían a sus países. En virtud de ellas, nuestro país se descapitaliza, cuantiosos recursos generados en España son transferidos a lugares lejanos y dejan de generar riqueza en el circuito económico nacional.

Los perjuicios económicos han superado con creces a los beneficios. El incremento de los gastos en el presupuesto público ha sido notable. Tras los primeros años de inmigración masiva, y por efecto de la reunificación familiar, el porcentaje de activos entre los inmigrantes es menor que entre la población nativa. Es indudable que el propio estado del bienestar provoca un efecto llamada. Cada vez más gente llega desde los más diversos puntos del planeta con la intención de vivir del contribuyente español. Intención que se transforma en poco tiempo en exigencia. Este proceso ya ha sido observado con anterioridad en países como Alemania o Francia. Son inmigrantes que llegan a España no a integrarse en el mercado laboral, sino en el sistema social. Su objetivo no es aportar su esfuerzo sino percibir prestaciones sociales a cambio de nada. Los españoles transfieren cuantiosas rentas a los inmigrantes, significando la inmigración en su conjunto una carga económica para los nativos. Y es que la inmigración masiva, tal y como se ha dicho, ha disparado los gastos. No sólo en concepto de prestaciones por desempleo. También hay que considerar en este capítulo la obligada expansión del sistema educativo, las becas, todo tipo de ayuda a los niños inmigrantes, etc. 

No hay que olvidar que el proceso de inmigración masiva supone una carga económica en sí mismo: gastos suplementarios para la protección de nuestras fronteras y para la persecución específica de las mafias dedicadas a la inmigración, gastos derivados de la estancia temporal de inmigrantes o gastos ocasionados por las repatriaciones (costes legales, transporte). Por poner un ejemplo, el SIVE (Sistema Integral de Vigilancia del Estrecho) supuso un gasto entre 1999, año de su inauguración y 2004, de 150 millones de euros, lo que significó 1800 euros por inmigrante interceptado. El gasto desde entonces no ha parado de aumentar.

Igualmente, la merma en la seguridad que la inmigración masiva ha conllevado se traduce en un perjuicio económico. Esto es sencillo de entender en un país donde el turismo, actividad económica muy influenciada precisamente por la seguridad del destino, es un sector fundamental. También ha repercutido la inmigración masiva en la necesidad del incremento de plantillas policiales, judiciales y en la necesidad de construcción de nuevas prisiones (dada la mayor tendencia de los inmigrantes hacia la delincuencia). El gasto se multiplica en el caso de que los inmigrantes sean menores. En ese caso, generalmente, los contribuyentes nos vemos forzados a pagar la manutención de estos inmigrantes durante años, hasta su mayoría de edad. Los contribuyentes españoles también terminamos viéndonos obligados a cubrir los impagados (créditos, facturas telefónicas, eléctricas o de agua) que muchos de los inmigrantes de los pocos que regresan a sus países dejan pendientes.

Tenemos un último perjuicio económico, y de proporciones inmensas. Una situación con falta o escasez de mano de obra es una situación muy estimulante económicamente para la racionalización y el avance técnico. La abundancia de mano de obra desincentiva la investigación y el desarrollo tecnológico.

Tenemos aquí sintetizados los efectos económicos de la inmigración masiva para los españoles: excepto para los patrones de concretos sectores económicos, que se han beneficiado, el resto de la población española se ha visto perjudicado. Menos empleo disponible, menores salarios y mayor descapitalización por efecto de las remesas, carga presupuestaria adicional, daño al turismo y retroceso en la modernización tecnológica de la nación.
Pero de todo lo expuesto aquí lo peor no son los efectos económicos…
 

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