lunes, 22 de febrero de 2016

EL MONJE ZEN QUE AYUDÓ A UNA MUJER A CRUZAR EL RIO

COSAS DE GELY







Es perjudicial para la vida cotidiana aferrare al pasado, a una relación, a una amistad o a cualquier otra cosa, que sepamos que nos perjudica emocionalmente. Si no somos capaces de romper con esas cosas, pueden volverse una pesada carga en nuestras vidas, tan pesadas, que si no somos capaces de hacerlo, posiblemente nos impidan avanzar y disfrutar de la vida.

En lo referente a las relaciones personales me pregunto: ¿Por qué compartir ni un solo momento de nuestras vidas, con alguien que sabemos nos puede perjudicar emocionalmente?

En lo relativo al pasado la cuestión es, si eso ya ocurrió, ¿de qué nos sirve estar dándole vueltas a situaciones que nos causaron dolor? 

Se dice que nada es permanente y todo cambia, si esto es así, ¿que o quien nos impide hacer borrón y cuenta nueva? 

He encontrado este cuento zen, que quizás explique mejor que yo lo que quiero decir:

Dos monjes zen iban a cruzar un río y se encontraron con una mujer muy joven y hermosa que también quería cruzarlo, pero tenía miedo. Así que uno de los monjes la subió sobre sus hombros y la llevó hasta la otra orilla.

El otro monje estaba furioso.

No dijo nada pero hervía por dentro.

Eso estaba prohibido.

Un monje budista no debía tocar una mujer y este monje no sólo la había tocado, sino que la había llevado sobre los hombros.

Recorrieron varias leguas.

Cuando llegaron al monasterio, mientras entraban, el monje que estaba enojado se volvió hacia el otro y le dijo:

Tendré que decírselo al maestro.

Tendré que informar acerca de esto.

Está prohibido.

¿De qué estás hablando? ¿Qué está prohibido? le dijo el otro.

¿Te has olvidado? Llevaste a esa hermosa mujer sobre tus hombros dijo el que estaba enojado.

El otro monje se rió y luego dijo:

Sí, yo la llevé. Pero la dejé en el río, muchas leguas atrás. Tú todavía la estás cargando...

Y tú… ¿qué cargas?

A veces cargamos con el pasado, la culpa, el resentimiento, etc. Cargamos con tantas cosas, tan grandes y pesadas, que caminamos encorvados, dejando de ver todo lo positivo que hay a nuestro alrededor.

Todos podemos tener una vida mejor. Libérate de las cadenas que te mantienen atrapado.
 



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