lunes, 23 de noviembre de 2015

Refugiados, inmigración y sus consecuencias


COSAS DE GELY


Me cuesta trabajo admitirlo, pero por primera vez estoy de acuerdo con alguien del PP. Y quede claro que me da igual que me llamen xenófoba racista y lo que ustedes quieran.


Refugiados, inmigración y sus consecuencias

No somos iguales. Ningún individuo es igual a otro. Sin embargo, los individuos forman colectividades y para mí no hay colectividad más importante ni más relevante que la identidad nacional. Por pertenecer a un mismo país los individuos que lo formamos compartimos una misma cultura, tenemos una historia en común, unas mismas costumbres, un mismo origen y una misma identidad que nos une.

Si el fenómeno de la inmigración y la acogida de refugiados se intensifican y masifican estoy convencida que corremos el riesgo de perder nuestra identidad nacional. Se trata de nuestros valores, de nuestra cultura, de nuestra historia, de nosotros. La inmigración, los refugiados y la globalización, ponen en riesgo nuestra idiosincrasia, nuestras características propias e irrenunciables. Se trata de preservar nuestra identidad. Podemos observar como en otros países se ha dado un largo proceso de inmigración que ha devastado identidades nacionales. Observemos los actuales problemas de Francia con el terrorismo a consecuencia de la inmigración, tienen al enemigo en casa.


Debemos hacernos la siguiente pregunta, ¿por qué tenemos que  poner en riesgo nuestra identidad nacional? Yo ya me la he contestado. Mientras los inmigrantes que acogemos se esfuerzan en mantener sus propias costumbres, cultura e idioma; están demostrando que prácticamente la totalidad de ellos son unos inadaptados y pienso que por respeto al país que los acoge, deberían acomodarse a las costumbres de dicho país e incluso dar gracias por haber sido atendidos por este. Sin embargo no es así, nosotros los socorremos, pero ellos son incapaces de renunciar a ninguna de sus costumbres, es más, piensan que tienen los mismos derechos que si vivieran es sus países: derecho a su propia religión, a sus costumbres, cultura… y lo que más me contraría es que consideran que por el mero hecho de haber sido amparados, tienen los mismos derechos que nosotros, derecho a la sanidad, a la enseñanza, a los servicios sociales etc…

Aquí vale todo gracias a cuatro salva patrias, que en vez de dedicarse a velar por las necesidades de sus compatriotas españoles, se dedican a defender a esta gente con la que nada tenemos que ver y a la que se lo permitimos todo, ir con burka, construir mezquitas etc. Son unos inadaptados. Estamos viviendo una situación surrealista y vergonzosa.


Lo que más me fastidia de los inmigrantes y sus defensores, es que  consideran que estos deben tener los mismos privilegios sociales y económicos que los españoles, aunque no se adapten a nuestras costumbres y reglas. Para esto sí, para lo otro no, claro. El problema se acrecienta teniendo en cuenta que la inmigración proviene de la pobreza de otros países, pobreza de la que nosotros no tenemos culpa. Y como vienen sin recursos, más que fuente generadora de riqueza, se convierten en parásitos de prestaciones sociales a las que no deberían tener derecho, porque antes que ellos estamos todos los de aquí.

¿Y qué pasa con esta gente si no tienen recursos, si no tienen trabajo, y están ilegalmente en nuestro país? Pues a robar y delinquir. La inmigración y los refugiados pueden ser fuente y origen de delincuencia. No hay más que echarle un vistazo a los datos de las cárceles españolas y observar nacionalidades. Marroquíes, argelinos, rumanos. Esto en el mejor de los casos, porque muchos ya vienen directamente con la idea de delinquir más o menos impunemente.

ABAJO ESTADÍSTICAS DE INMIGRANTES EN CÁRCELES ESPAÑOLAS

http://www.20minutos.es/noticia/463021/0/presos/extranjeros/espana/


Si no queremos acabar con revueltas en los suburbios, si no queremos ciudades-ghettos, si no queremos que los inmigrantes abucheen los himnos nacionales del país que los acogen. Nada de refugiados y nada inmigración, hay que terminar con las regularizaciones y empezar con procesos de expulsión. La única inmigración positiva y que cabe alentar es la de personas formadas y especializadas, que no ponga en peligro la identidad nacional. Qué culpa tenemos nosotros de que haya países  que no se ocupen de sus ciudadanos. ¿Por qué tenemos que cargar con esa lacra?

Dado que la natalidad en España cada vez es menor,  y esta gente suele tener muchos hijos, me da miedo pensar que a la vuelta de cincuenta años mis nietas tuvieran que llevar un burka.  

Aquí no necesitamos ni refugiados ni inmigrantes a los que tengamos que mantener, ya tenemos bastantes problemas. Lo que necesitamos es que vuelvan nuestros jóvenes, que a pesar de su alta cualificación, han tenido que abandonar nuestro país y están siendo explotados en países de la Unión Europea, y hacer todo lo posible por proporcionarles un trabajo digno




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