viernes, 13 de noviembre de 2015

LA CONCIENCIA Y LO QUE VAMOS DEJANDO EN EL CAMINO

COSAS DE GELY











LA CONCIENCIA Y LO QUE VAMOS DEJANDO EN EL CAMINO

La vida es un camino una senda en la que vamos dejado nuestra huella; esa huella es muy diversa, la principal es la que queda impresa en nuestra mente, pero hay  otras muchas, la que dejamos en nuestros conocidos, en nuestros amigos más íntimos, compañeros de trabajo, etc... Pero la más importante y la que nos atañe directamente es la que queda impresa en nuestra desconocida y casi olvidada conciencia.

¿Qué es Conciencia?

Según el diccionario la conciencia se refiere a la capacidad que nos indica qué está bien o mal y apunta o a un concepto moral, a la ética, o cierto campo de la filosofía. Por nuestra parte sostenemos que la conciencia contiene revelaciones adicionales a la impresión señalada.

“La conciencia y lo que somos en realidad, son la misma cosa”. La conciencia es “el despertar al sueño del pensamiento” nos apunta E. Tolle en su libro La Nueva Tierra.

Lo que vamos dejando en el camino siempre será parte de la esencia de nuestra vida, aunque sean colecciones del pasado, que formaran parte  de lo que hemos construido hasta hoy, y ello permanecerá en el tiempo sosteniendo todo aquello que en el futuro vaya siendo agregado.

Quizás deberíamos pensar, que habrá cosas mucho mejores por venir, y que todas ellas pueden suponer cambio, progreso y desarrollo. No obstante, siempre permanecen en un sitio privilegiado, esos tesoros que llevamos anclados en el alma, retazos de nuestra más tierna infancia, de nuestra pubertad, antesala de nuestra emancipación, de nuestra juventud, el despertar a la madurez y de nuestra vejez, consolidación de todas nuestras anteriores etapas que nos lleva a dar el gran paso de la aceptación, tanto de nuestros aciertos, como de nuestros errores al final de nuestra siempre incierta existencia.

Raros, muy raros son los momentos en que la conciencia está despierta; somos animales intelectuales que trabajamos, manejamos maquinaria, nos casamos, morimos, etc. y todo ello lo hacemos  la mayoría de las veces con la conciencia totalmente dormida, y sólo en momentos muy excepcionales con ella despierta.
Pienso que nuestras vidas son como un sueño,  un sueño en el que creemos estar despiertos, por ello jamás admitiríamos que estamos soñando, y que tenemos la conciencia dormida.

No sé hasta qué punto sería aconsejable, que alguien llegará a despertar de ese sueño, sin estar debidamente preparado para asumir lo que podría encontrarse, pues posiblemente se sentiría espantosamente avergonzado consigo mismo, al comprender de inmediato la inmensa payasada y posible ridiculez de su vida.

Esa vida espantosamente caricaturesca, horriblemente trágica y a la vez sublime. 

Estoy terriblemente agotada y me siento desolada por cohabitar y compartir mi vida con algunos pedazos de carne que tienen ojos pero no ven, tienen oídos y no escuchan, poseen grandes narices y no huelen, tienen enormes bocazas pero cuando hablan no dicen nada que merezca la pena ser escuchado o sea que estoy harta de convivir con cadáveres vivientes dormidos e insensibilizados

Texto:

Gely Sastre


No hay comentarios:

Publicar un comentario