lunes, 23 de noviembre de 2015

BAUTISMO, ADOCTRINAMIENTO Y RECLUTAMIENTO INFANTIL

COSAS DE GELY


Para la Iglesia Católica es de vital importancia para su mantenimiento el adoctrinamiento prematuro.

Hoy quiero hablaros a través de este humilde blog de un aspecto importantísimo para la Iglesia Católica, es el adoctrinamiento desde la más tierna infancia. Para el Catolicismo, es vital comenzar a lavar el cerebro a los sujetos cuanto antes, incluso cuando este carece de la capacidad de criticar y hasta de comprender, de este modo la Iglesia a parte de actuar con ventaja produce un injusto y abominable efecto inmunizador en los pobres niñitos que caen en manos de los acólitos servidores del clero, de manera que no se mantendrán a salvo de la fe.

Antes de que el incauto que ha caído en sus redes, desarrolle el suficiente conocimiento para saber la gran mentira que supone el manipulador credo Católico, la Iglesia tratará de evitar el habitual efecto perturbador que ejerce la razón sobre la fe. El catolicismo hace estas cosas, porque sabe que no podría llevarlo a cabo con aquellos que maduran intelectualmente sin recibir adoctrinamiento alguno, por poner un ejemplo: sería muy difícil domesticar a animales salvajes que nunca conocieron pastor ni dueño.

En cambio el cerebro adoctrinado adecuadamente desde su más tierna infancia, es más difícil que se revele, pues su aborregamiento, desde su nacimiento  ha sido de tal envergadura, que llegará hasta el final de sus días sin que ni siquiera llegue a plantearse la causa de su militancia en el Catolicismo. Es gente que se siente al margen de todo raciocinio, porque así fueron enseñados desde que nacieron.



Hoy en día hemos de dar gracias a que van en aumento las personas que dedica algo de tiempo a reflexionar y a cuestionar su fe. Es muy difícil encontrar personas dentro de estas nefastas instituciones Católicas que tengan la honradez de criticar las evidentes contradicciones  de estas, aunque reconozcan infinidad de hechos inmundos y miserables cometidos a lo largo de toda su historia. Su sumisión llega a tal extremo, que nunca llegaran a enjuiciar esos actos con completa objetividad y seguirán mostrándose comprensivos y respetuosos con ella. Su simpleza llega a tal extremo, que a pesar de las evidencias siempre considerarán a su institución como algo bueno y respetable, sin plantearse nunca que todo pueda ser una gran farsa, por muchas pruebas con las que se cuente. A lo más que llegarán es a cuestionar a aquellos miembros del clero directamente implicados o la línea seguida por su jerarquía. Incluso los más críticos reverencian la autoridad moral de su institución y la consideran interiormente buena. Esto podríamos definirlo, como el miedo que siente un cordero criado en cautividad a la verdadera libertad.

De esta forma la iglesia siempre será considerada como buena por mucho mal que haga, y los creyentes seguirán creyendo que ser creyente es muy “respetable”.

Resumiendo, es lógico que el catolicismo sea tan diligente en impartir el sacramento del bautismo, de ese modo evitan que los sujetos bautizados se dediquen a pensar por sí mismo. Por todo esto resulta comprensible la furibunda presión que ejerció la Iglesia y su séquito de fieles contra la “amenaza” de la ultrajada (y denigrada por Wert), asignatura de "educación para la ciudadanía", que pretendía privarlos del privilegio del adoctrinamiento en España. 

¿Que miedo? dijeron los sayones negros, ¡Que viene el Estado laico!


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