sábado, 22 de agosto de 2015

LA GRAN MENTIRA DE LA UNIÓN EUROPEA

COSAS DE GELY




Vivimos una época en la que los políticos se han transformado en burgueses  egoístas. Es una verdadera pena que estén tan sumidos en sus intereses de partido y se olviden con tanta facilidad de los problemas de las personas que los llevan a los cargos que ocupan.

La mayor parte de los ciudadanos que pertenecemos a algunos de los países que integran la Comunidad Europea, estamos sufriendo las consecuencias de una política neoliberal que nos ha llevado a una tasa de desempleo tan elevada, que en el caso de España, alcanza cifras alarmantes y con muy escasas posibilidades de reducir.


 
La UE es mentira
La solidaridad entre los pueblos de la Unión es mentira
El euro fue una engañifa
Que nuestras vidas iban a mejorar juntos era un bulo
Nos han estado contando cuentos chinos durante treinta años
Nos han engañado, nos han estafado, nos han robado…
Nos dejaban sin industrias y nos callábamos. O casi.
Nos obligaban a producir menos leche y tragábamos.
Nos ninguneaban en los planes de investigación y desarrollo, y nosotros chitón.
Nos subvencionaban la renuncia a según qué cultivos y nosotros, contentos con las migajas.
Empresas rentables cerraban para ser trasladadas a países emergentes. Éramos caros, decían.
Pero los hoteles y el ladrillo nos iban a sacar de pobres y acabaríamos atando los perros con longaniza.
¡Malditos vendemantas!
 
Fuimos unos pardillos en manos de gobiernos sumisos, de gobernantes como Felipe, Aznar o Zapatero, encantados de codearse en Bruselas con los poderosos y sin demasiado interés en poner peros a las órdenes que allí recibían.
Tenemos que remar en la misma dirección, decían, que las frases hechas nunca pueden faltar. Pero este tópico encerraba una traducción brutal. En castellano, portugués, italiano o griego, lo que querían decir los diretores comunitarios era: nosotros los del norte, alemanes, franceses y demás os subvencionamos con Fondos Europeos, nuestros bancos os prestan dinero barato para que os compréis la casita de vuestros sueños, os vendemos las mercancías que no os dejamos producir y cuando os tengamos hipotecados hasta la mayoría de edad de vuestros nietos, entonces… os vais a enterar de lo que vale un peine.
Los ciudadanos de los países del sur llevamos mucho tiempo enterándonos. Sufriendo en nuestras carnes la desconsideración de tipos como Rajoy o de Guindos, plegados incondicionalmente (porque ellos sí que son un gobierno serio) a los mandamases de Bruselas.
Lo único que quiere esta gentuza, es reventar a los más débiles, que se continúe con las medidas que han llevado a los países del sur al desastre. Sin explicar nunca por qué la deuda es la que es, quién pidió prestado tanto dinero y en nombre de quién, quién lo prestó y cuál fue su papel, por qué las deudas privadas se convirtieron en públicas, quién se benefició…
Nunca agradeceremos a Varoufakis que haya apostado por plantar cara. A pesar de que Rajoy, el jefe del “gobierno más serio jamás conocido”, se haya dedicado a ponerlo de vuelta y media. Veremos lo que pasa ahora con la dimisión de Tsipras. Todo ha sido y es una mentira. Nunca hubo ni ha habido una Europa solidaridad y nunca  habrá  igualdad, nunca existió verdadera intención de proporcionar a todos los ciudadanos europeos la misma calidad de vida, los mismos derechos, las mismas oportunidades…
De lo único que se pueden vanagloriar es de haber pisoteado la decencia, la honestidad y la coherencia de los griegos, y no digamos de esta agua no beberé, porque puede que esto también nos suceda a algún que otro país del sur, quien sabe si algún día no muy lejano nos tocara pagar también las consecuencias del cabreo de los prepotentes. Aunque ya lo estamos pagando con tanto recorte, tanta política de austeridad y tanta milonga.
Igual hay algo positivo en que los supercicutas de Bruselas hayan decidido por fin quitarse las máscaras y amenazar sin disimulos a los países del sur y sus conciudadanos si no aceptan las imposiciones de la troika: igual así expresiones como “bien común”, “solidaridad”, “proyecto compartido”, “justicia”, “lucha contra la pobreza” y demás conceptos similares no salen ya nunca más de sus sucias y malditas bocas. ¿O sí?
 

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