lunes, 6 de julio de 2015

PELIGRO LOBBISTAS

COSAS DE GELY
















Sólo en Bruselas, 15.000 lobbistas y 2.000 lobbies trabajan para que las regulaciones de la UE favorezcan a las Monsanto, Philip Morris, Repsol y compañía. Entre tanto, varias organizaciones sociales han forzado la primera regulación en Europa de estos grupos para reducir su tremenda influencia en la política comunitaria.









Lobbies e instituciones comunitarias trabajan puerta con puerta en el barrio europeo, mantienen frecuentes reuniones y, pese al antagonismo intrínseco que supone defender los intereses generales, unos, y los intereses de las empresas, otros, ambas partes van creando a lo largo de los años relaciones que trascienden lo puramente profesional. La industria, una vez más, ha sabido sacar partido a la circunstancia.

“Una forma de lobbismo muy eficaz y frecuente en las instituciones europeas –explica Nadia Haiama, experta en químicos de Greenpeace-Bruselas– es el intercambio de puestos de trabajo entre funcionarios de esas instituciones y lobbistas industriales”. Este fenómeno, conocido como táctica de puertas giratorias, vale tanto para funcionarios de alto nivel que se pasan al enemigo (al que afectan las normas que estaban elaborando) como para los lobbistas que aterrizan en alguna institución comunitaria. En la práctica, este intercambio de puestos siempre favorece a la industria en las dos direcciones: los lobbistas que fichan por la Comisión Europea, por ejemplo, suelen mantener posiciones pro-industriales, y los funcionarios que saltan a la trinchera de la industria lo hacen con una valiosa información de los proyectos e ideas que se cuecen en la institución de la que procede y, con frecuencia, se dedican a presionar a las mismas personas con las que venían trabajando.


Incluso, funcionarios del más alto nivel no tienen mayor empacho en dejar la política europea en algún momento y dar el salto, con sueldos astronómicos, al ámbito privado. Es el caso de los antiguos comisarios Etienne Davignon, Peter Sutherland, Leon Brittan o Martín Bangemann o de los directores Ricardo Perissich, Enrique González Díaz, Jim Currie, John Temple Lang o Jean-Paul Mingasson. Nadie sabe a ciencia cierta el volumen de este tráfico de puertas giratorias en Europa dado que, en la mayoría de los casos, pasan desapercibidos. En EE UU, un reciente estudio de la Fundación PoliticalMoneyLine ha contabilizado 318 antiguos congresistas haciendo lobby a sus antiguos colegas. En Europa, los casos son sin duda cientos y puede que miles.


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