martes, 17 de marzo de 2015

EN BUSCA DEL PARAISO TERRENAL

COSAS DE GELY





Los arqueólogos han descubierto en el este de Turquía vestigios de una "era dorada" de la Edad de Piedra de 11.000 años de antigüedad. Cazadores de gacelas erigieron allí inmensos templos dedicados a las serpientes y vivieron como en el jardín del Edén. Los expertos sospechan que Adán existió realmente y que en la parábola del pecado original hay un fondo de verdad. 

"Y el Señor plantó un jardín en Edén, mirando al Este, y puso al hombre dentro". Así de inocentemente comenzó la historia. Con Adán y Eva apaciblemente sentados en medio de un parque, rodeados de árboles "de aspecto seductor". Es el principio de todos los tiempos. 

La historia de la Creación ha tenido una repercusión inmensa; es uno de los textos esenciales de la cristiandad. Los celtas tuvieron Avalon, el jardín de los manzanos; los griegos, la isla de los bienaventurados. Pero sólo en el Edén se llegaron a enredar pecaminosamente el sexo y el espíritu. El texto de la parábola del paraíso no ocupa más de 50 líneas en la Biblia. Pero, ¿qué significa realmente? Recientemente se ha abierto un sorprendente debate en torno a este tema. Geólogos y expertos climáticos, que no son proclives a dejarse impresionar por el carácter revelado del "documento divino", creen que el paraíso tiene coordenadas, que era un lugar real y que el Antiguo Testamento contiene la guía que nos lleva hasta él. Sobre todo, los investigadores del Neolítico (del 12000 al 4000 antes de Cristo) sospechan que la narración del primer libro de Moisés (Génesis) tiene un fundamento real. 



Más fascinante aún es la hipótesis del investigador británico David Rohl. En su éxito de ventas Legend [todavía no ha salido la edición española], sitúa el jardín de las delicias de Adán en el norte de Irán, cerca del lago Urmía. 

Rohl basa su búsqueda en los capítulos segundo y tercero del Génesis, que hablan del jardín del Edén casi como si fuera un destino vacacional terrenal. Se mencionan puntos cardinales, así como regiones colindantes. Cuatro ríos nacen en el paraíso. Dos de ellos son el Éufrates y el Tigris, así que el curso de ambos delimita el pasillo geográfico donde Rohl lleva a cabo su búsqueda. 

Y parece que está siguiendo una pista de lo más prometedora: precisamente en el curso superior del Éufrates y el Tigris, allí donde según la Biblia Adán trilló por primera vez el grano de su cosecha, es donde se ha estipulado que tuvo origen la agricultura. 

Fue en la región suavemente empinada que precede a las cordilleras de Tauro y Zagros, en la zona fronteriza entre Irán, Irak y Turquía, donde tuvo lugar esta revolución cultural hace unos 11.000 años. El Homo sapiens, hasta entonces nómada y cazador, dejó a un lado las armas de caza. 

 

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