lunes, 24 de marzo de 2014

FILOSOFÍA SIN TENOR NI TEMBLOR CAPITULO X SUCEDIÓ AYER MISMO

COSAS DE GELY





Sucedió ayer mismo
Ralph Waldo Emerson llamó a su pensamiento trascendentalismo, que es una suerte de idealismo panteísta: la realidad está presidida por una fuerza superior de alcance cósmico, a la que podemos llamar Superalma o sencillamente Dios.
En Estados Unidos la actitud filosófica de mayor arraigo es la conocida como pragmatismo. Su iniciador fue el químico, pero con vocación filosófica Charles Sanders Peirce. Quien popularizó esta corriente fue William James. Para él cuenta la experiencia futura, lo que esperamos que ocurra.
Continuador del pragmatismo fue John Dewey. Nos dice el hombre y el mundo conforman una unidad de acción y es imposible que el hombre se relacione con el mundo de una manera desinteresada y sin verse envuelto en sus vicisitudes históricas o naturales: conocer es aprender a hacer y lo que motiva nuestros afanes en todos esos campos es el deseo de alcanzar una vida más rica en experiencias y posibilidades efectivas.


También los dos más importantes filósofos españoles contemporáneos – Unamuno y Ortega – mantienen formas de pensar que se aproximan a los planteamientos del pragmatismo, aunque con personalidad propia.

Para Miguel de Unamuno y Jugo, lo importante es la vida, la vida humana concreta e individual, no la del hombre abstracto ni mucho menos la de la Humanidad, sino la del hombre de carne y hueso, que había reivindicado el existencialismo de Kierkegaard, al que llamaba su hermano, y esa vida debe subordinársele el conocimiento incluso la verdad.
 La gran rebeldía según Unamuno , es el rechazo de la necesidad de la muerte y la apetencia de la inmortalidad.

 José Ortega y Gaset, a diferencia de Unamuno tenía un pensamiento laico y racionalista. Una de las distinciones más fecundas es la que establece Ortega entre ideas y creencias. No es lo mismo pensar una cosa que contar con ella.

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