martes, 4 de marzo de 2014

FILOSOFIA SIN TEMOR NI TEMBLOR CAPÍTULO II ¡SOCRATES CULPABLE!

COSAS DE GELY

 


Cuando Sócrates tenía setenta años tres ciudadanos lo denunciaron a las autoridades acusándolo de impiedad con los dioses de la ciudad y de querer introducir un nuevo dios en Atenas. Lo del nuevo dios se referían al daimon una especie de diablillo que Sócrates humorísticamente decía que le acompañaba y que le aconsejaba antes de tomar una decisión. 
Sócrates fue condenado a beber cicuta. Sus amigos querían que huyese pero él se negó. Sus últimas palabras fueron: “Acordaos de que le debemos un gallo a Esculapio”. 
Frase memorable de Sócrates: Una vida que no reflexiona ni se examina a sí misma no merece la pena vivirla.

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