martes, 7 de enero de 2014

MANZANAS PODRIDAS

COSAS DE GELY
 
 

Sería bueno hacer un concienzudo examen, y analizar la degradación a la que nos hemos dejado someter voluntaria y libremente, por la sociedad, la educación, las normas, los medios, y nos daremos cuenta como todo ello han ido influyendo y formando un “estereotipo” de lo que se esperaba de nosotros.

Todo ha sido dispuesto para que pensáramos y funcionáramos de acuerdo a los intereses de otros y para que olvidemos nuestra propia naturaleza y necesidades. Para mas tarde y por propia voluntad, ir perdiendo la capacidad de hacer lo que nos dicta nuestra conciencia,  y sin apenas darnos cuenta, poco a poco empezar a ser absorbidos por el sistema, al que nos fuimos entregando inconscientemente, siguiendo al pie de la letra lo que este nos iba asignando.

Vivimos en un mundo sin principios, donde la justicia brilla por su ausencia, y es manoseada y degradada por los poderes facticos. La justicia se ha convertido en una quimera para el pobre y una aliada de los poderosos, o sea, que ha dejado de ser justa para convertirse en todo lo contrario, en injusticia.

Los valores de tiempos milenarios se han desmoronado. La delincuencia se ha instalado en el ámbito político y el cinismo es su compañero, tenemos un ejemplo en Mariano Rajoy, y su gobierno, mienten más que hablan y se quedan impertérritos sin importarles lo que puedan pensar de ellos.

Vivimos atrapados por la indecencia, el engaño y la mentira de los que nos gobiernan. La corrupción campea a sus anchas en el mundo político y económico. Resulta agobiante para los ciudadanos honestos, ver como la justicia pasa de puntillas cuando los implicados son los Blesa, los Rodrigo Rato o la infanta Cristina.

 Lo bueno y lo limpio se ha degradado de tal modo en lo concerniente a banqueros, justicia, religión política, que los ciudadanos solo ven en estas cosas maldad. La confianza en todos ellos se ha desvanecido y tendrán que cambiar mucho para volver a recuperarla.

El amor por los otros se agota irremediablemente, no hay más que ver el tratamiento que Rajoy pretende dar a esas pobres personas, que huyendo de la miseria pretenden alejarse de ella dejándose el pellejo en unas alambradas.

Los malvados que nos gobiernan, como se ven abordados por las manifestaciones ciudadanas, lo único que se les ocurre es crear nuevas leyes que impongan grandes sanciones, que la mayoría que se manifiesta no tiene posibilidades de pagar. Este es el modo cobarde que tienen de protegerse. Vivimos en una mal llamada democracia. 

Enfermedades y pestes siguen galopando sin frenos por la tierra. La pobreza sigue en aumento. El cuadro mundial que tenemos da miedo. Los sistemas políticos, económicos y religiosos son cómplices de toda esta gran maldad.

¿Cuánto tiempo podrá sobrevivir este mundo bajo estas circunstancias? Creo que estamos cocinando un gran desastre de proporciones nunca antes vistas. Últimamente se escribe mucho sobre las profecías Mayas y las de Nostradamus. Todo esto abona a la gran inquietud que siente la humanidad al no conocer con certeza el futuro. El miedo y la ignorancia han cambiado nuestro modo de pensar. Ninguna otra generación ha oído hablar tanto acerca del fin del mundo.

La realidad que vivimos actualmente debería pesar mucho en nuestra sensibilidad, pues lo negativo nos llega en grandes cantidades. El sistema político es un nido de corrupción. El económico cada día se hace más inestable. Y el religioso recoge en su seno la más vil hipocresía. Todo esto lo tenemos a nivel mundial.

Estos tres pilares de la sociedad mundial, política, economía y religión, han tenido un maridaje de muchos siglos. Han invadido los mismos pueblos. Han pisado las mismas tierras. Han colonizado las mismas gentes. Y han impuesto sus criterios a la fuerza. Y se han apropiado de las riquezas de todos  como si fuera suya. Cuando se carece de conciencia, y la cabeza está enferma de avaricia, el resto del cuerpo no puede funcionar bien. Entonces como pretender que los líderes corruptos e inmorales que gobiernan en el mundo, puedan guiar a sus pueblos a un puerto seguro. Con estos gobernantes tarde o temprano el barco tiene que irse a pique.

Los que nos gobiernan deberían buscar y desear lo mejor para su pueblo, pero la demencia, y la ambición, los ha llevado a poner en su agenda solo sus propios intereses. Viven en un mundo aparte, donde el pueblo no tiene cabida, solo la maldad tiene abiertas la puertas de su casa. Están tan locos y llenos de avaricia que han perdido la razón. Date cuenta en manos de quien estamos.

Dijo Cicerón: “La verdadera función de la sabiduría es distinguir entre El Bien y El Mal”. Si esto es así, entonces el hombre ha probado hasta la saciedad cuán grande es su estupidez. Pues, ha hecho de este planeta un enorme cementerio y una apestosa cloaca.

Terminare con otra frase de Voltaire que da que pensar, dice lo siguiente: “Es muy peligroso tener razón cuando el gobierno está equivocado”.

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