jueves, 8 de enero de 2015

LA TAREA TITÁNICA DE MANTENER UN CREDO

COSAS DE GELY


La tarea titánica de mantener un credo.

5.10.12 | 12:00. Archivado en Manifiesto pro mundo sin religiones.

Cualquier creencia choca con la lógica más elemental. Por aquello de ser ecuánimes, incluyo aquí los credos políticos o sociales que quieren redimir al hombre, aunque incido fundamentalmente en los credos religiosos.
Sus contenidos dogmáticos están repletos de contradicciones internas; entre la conducta propugnada y la que siguen sus prosélitos suele exitir un hiato incomprensible, es más, casi nunca la conducta individual de los hombres se atiene a sus dicterios, pero sí la conducta colectiva; si de la doctrina uno se pone a deducir consecuencias, la deriva es el absurdo.
¿Cómo no ha de tener importancia, más de lo que parece, algo que incide en lo que de más personal y sublime hay en el hombre, su sentido común, razón y su capacidad de deducir?
Mantener un credo conlleva muchas exigencias, las más de ellas ajenas a la idiosincrasia humana:
1. es una lucha continua durante toda la vida contra sí mismo, lucha que, por su sinsentido, no debiera tener cabida en el ámbito del hombre. En todo caso lo que procedería sería la búsqueda de armonía de todas las pulsiones;
2. añádase algo peor, que es una lucha inducida e incluso manejada por otros ajenos a él; otros que "le hacen caer en la cuenta" de pecados, culpas, sentimientos... ajenos a sus inquietudes y a su sentido común;
3. es una lucha no contra la posible maldad de su conducta, que eso cualquier persona de bien trata de erradicar, sino contra lo que le hace al hombre ser hombre, su capacidad de pensar por sí mismo;
4. es un enfrentamiento a la lógica, o lo que es igual, es enfrentarse a su yo, sólo por mantener algo que racionalmente no se sostiene;
5. esa lucha la mantienen y la sostienen personas interesadas en que todo siga como siempre ha sido o como ellos dicen que es "la verdad" que, puestos a conceder igualdades, es tan creíble la suya como la de sus oponentes;
6. es una lucha por sostener una moralidad añadida, una moralidad "extra", innecesaria para construir la personalidad y un mundo más justo, porque ya existe en todo hombre una ética natural que le empuja hacia la bondad y el bien, su conciencia. Cuando ésta falta, ya está el entorno social como punitivo;
7. es una lucha, por otra parte, inútil, porque si el hombre suprime dichos credos no percibe que pierda nada y por otra parte se siente más feliz, siente una liberación de algo que le atenazaba.
¿Merece la pena todo eso? A los patriarcas, jerarcas, clérigos, prelados y monaguillos es claro que les interesa sostener la credulidad, pero ¿al fiel currito de a pie?
Añádase que todo se fundamenta en "creer que algo existe", sin saberlo o "sentir un algo dentro de sí" vacío de contenido. ¿Y si todo fuera mentira? ¿Merece la pena pasar una vida con la incertidumbre o la duda de que todo eso pueda serlo?
¿Merece la pena luchar no por otro, sino por lo que dice el otro?
¿No merece más la pena cortar radicalmente con el engaño y comenzar una vida “pendiente de uno mismo” y “satisfaciendo a los demás” por ellos mismos, no por ver a Jesús en los demás?
Sí, lo sabemos, todos los crédulos tienen "sus" razones para mantener "su" credo... Perdón, no son razones, son convicciones.
¿Y no es mejor hacer de las propias razones, convicciones? ¿Y no sirve el ejemplo de quienes ya han pasado por esas etapas?
Fuente: Humanismo sin credo


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