sábado, 19 de octubre de 2013

NIÑOS ROBADOS

COSAS DE GELY


Sor María Gómez Valbuena se paso por el forro la voluntad de Dios

Sor María Gómez Valbuena una monja octogenaria de las Hermanas de la "Caridad", fue la primera persona denunciada por la Fiscalía de Madrid por la causa de los bebés robados. Ella aseguró que en todo momento obró de acuerdo a las leyes de la época e insistió en que los hijos adoptados no deberían buscar a sus familias biológicas. Sor María en dicha época fue asistente social y su nombre y firma figuraron en centenares de adopciones y también en muchas de las denuncias presentadas ante la fiscalía.
 
La Fiscalía de Madrid la llamó como imputada recientemente. Sor María Gómez Valbuena acudió, pero se negó a declarar. El caso que llevo a la fiscalía a denunciarla finalmente por detención ilegal es el de María Luisa Torres, que dio a luz a su hija Pilar en la clínica Santa Cristina de Madrid en marzo de 1982.
 
María Luisa en su día dijo, que hubo momentos que pensó ‘con la Iglesia hemos topado’ y le dio miedo pensar que nadie iba a atreverse a acusar a una monja, que eran intocables. Pero al final, la verdad prevaleció y durante el juicio confiaba que se demostrará que sor María Gómez Valbuena le robó a su hija”.
 
Según cuenta María Luisa: En 1981, se había separado de su marido, con el que tuvo una niña de dos años, y poco después conoció a otro hombre, con el que inició una nueva relación. Se quedó embarazada y él no quiso saber nada. Angustiada, vio en una revista un anuncio en el que sor María Gómez Valbuena, encargada de la asistencia social en la maternidad de Santa Cristina, se ofrecía a ayudar a madres solteras, y fue a verla. La monja le dijo que disponía de unas guarderías donde podría dejar a la niña, e ir a visitarla cuando quisiera hasta que hubiera resuelto sus problemas económicos y pudieran vivir juntas. María Luisa la creyó.
 
El 31 de marzo de 1982, se puso de parto. Cuenta que la sedaron y que, cuando despertó y preguntó por su hija, Sor María le dijo, primero, que había muerto, y después, que iban a darla en adopción y que si decía algo, la denunciaría por adulterio y le quitarían a su otra hija también. María Luisa, que desconocía que tal cosa no era posible porque el adulterio no era delito, se asustó y volvió a casa sin su bebé
 
Aquella niña, Pilar, fue dada en adopción a un matrimonio que no podía tener hijos. El padre adoptivo, Alejandro Alcalde, cuenta que antes de entregarles al bebé, sor María les sometió a un concienzudo interrogatorio sobre sus bienes y grado de religiosidad. Y que les hizo pagar una cantidad de dinero en concepto de gastos de estancia de la madre soltera en una pensión de Arturo Soria.
 
Hace diez años, Pilar, a la que sus padres adoptivos contaron muy pronto que la habían adoptado, comenzó a obsesionarse con la idea de conocer a su madre biológica. Su padre adoptivo decidió ayudarla, reaccionando de forma contraria a la de muchos padres adoptivos que suelen mostrarse reticentes a que sus hijos conozcan a su familia biológica por miedo a ser abandonados. Alejandro Alcalde no tuvo ese miedo. Contrató a detectives y abogados, habló con monjas, investigó todo lo que pudo, hasta que un programa de televisión, El diario, de Antena 3, encontró a María Luisa. Las pruebas de ADN confirmaron que eran madre e hija.
 
Lo sorprendente de esta noticia, es la hipocresía que emana el hecho que una monja, que pertenece a la Iglesia Católica la cual promueve el amor, la caridad, la bondad y un montón de comportamientos éticos más, para poder “alcanzar el cielo” actué de forma tan contraria a lo que predica la Iglesia Católica.
 
 Ya sé que muchos de ustedes pensarán que no debería hablar de este modo de sor María la monja fallecida, ¡me da lo mismo! y me fastidia que cada vez que muere alguien, aunque haya sido un diablo en esta vida, tengamos que hablar   bien de él o ella, como si hubiera sido una bellísima persona, olvidándonos de todas sus maldades, a eso se le llama hipocresía. Habrá quien piense que hay que perdonar y ser caritativos, pero... ¿Qué caridad tuvo sor María con esas madres a las que les robó sus hijos?
 
Sor María ha muerto, y hubiera sido una noble acción por parte de ella, dejar su famosa libreta de adopciones a disposición de la justicia, para que esos padres a los que sin su consentimiento arrebató sus hijos, pudieran encontrarlos y de este modo, quizás sor María hubiera llegado a conseguir su perdón. Sin duda alguna habría estado bien como acto de contrición al final de su vida, y partir para rendir cuentas a Dios. Pero parece ser que no ha sido así.
 

Personalmente opino, que Sor María Gómez Valbuena, de no haber muerto, y a pesar de sus ochenta y tantos años de edad, merecería haber ido a prisión y pagar por el robo de todos esos niños. Quitar un hijo a sus padres, para enriquecerse, es una crueldad y una injusticia. La voluntad de Dios fue darle esos hijos a quienes los concibieron y parieron. ¿Qué derecho tenía sor María a arrebatárselos?.


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