lunes, 30 de agosto de 2010

LOS DISCOS DROPA

COSAS DE GELY




En 1938 en lo más alto de las montañas de Bayan Kara-Ula, cerca de las fronteras de China y el Tíbet un equipo de arqueólogos dirigidos por Chi Pu Tei, un profesor de arqueología de la Universidad de Beijing, estaban llevando a cabo una investigación de rutina muy detallada sobre una serie de cuevas interconectadas del Himalaya. Según cuentan, las cuevas podrían haber sido talladas artificialmente, y se parecían más a un complejo sistema de túneles y despensas subterráneas. Las paredes eran cuadradas y de cristal, como si hubieran sido cortadas con una fuente de calor extremo. Aunque el hallazgo sorprendente fue las de unas tumbas muy bien alineadas y ordenadas que contenían los esqueletos de lo que supuestamente debió ser una raza de seres humanos. A primera vista parecían tener cuerpos delgados y cabezas grandes superdesarrolladas. En un principio se pensó que las cuevas habían sido el hogar de una especie desconocida de primate, pero a medida que la investigación avanzaba la teoría de los primates se desvaneció, ya que al parecer esa extraña especie parecía enterrar a sus muertos. Mientras estudiaban los esqueletos, uno de los miembros del equipo encontró una especie de disco de piedra enterrado en el polvo en el suelo de la cueva. El disco parecía ser aparentemente de la “Edad de Piedra”.



Según cuentan había un agujero en el centro de la ranura en espiral y una fina línea que continuaba en espiral con unos extraños caracteres escritos. Nadie fue capaz de entender el significado del mensaje. El disco fue etiquetado y archivado entre otros hallazgos de la zona. Durante más de 20 años, muchos expertos en Pekín trataron de descifrar el texto del disco sin éxito. Finalmente el doctor Tsum Um Nui consiguió descifrar el código de los “surcos que hablan”. En 1965, 716 discos más fueron descubiertos en las mismas cuevas. La academia de Pre-Historia de Pekín prohibió publicar sus hallazgos.
La leyenda

Cuenta la historia que una especie de “sonda espacial” llegó a la sierra Baya Kara-Ula tripulada por habitantes de otro planeta. Sus intenciones pacíficas habían sido malinterpretadas por los habitantes de la zona. Muchos de ellos habían sido perseguidos y asesinados por miembros de la tribu Ham, que vivía en las cuevas vecinas. Los extraños se referían a sí mismos como la tribu Dropa. Dijeron que bajaron de las nubes en su nave espacial. Se estrellaron en las montañas remotas de difícil acceso. No tenían manera alguna de construir una nueva nave.



La leyenda local habla de pequeños hombres con rostro amarillento y aparentemente demacrado que vinieron de las nubes hacia mucho tiempo. Los hombres tenían enormes cabezas abultadas y cuerpos pequeños. Por su aspecto extraño fueron perseguidos y asesinados. Esta descripción es exacta a los cuerpos encontrados en las cuevas. En las paredes de las cuevas los arqueólogos encontrado imágenes de la salida del Sol, la Luna, las estrellas y la tierra no identificables, todos unidos entre sí por líneas muy pequeñas. Las pinturas rupestres fueron datadas de hace unos 12.000 años.




En la actualidad el área de la cueva aun está habitada por dos tribus conocidas como Ham y los Dropas. Estas tribus son de aspecto extraño en su apariencia. Son frágiles y con un retraso en el promedio de crecimiento de 1,5 metros de altura, no son ni típicamente chinos ni tibetanos.




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