martes, 13 de abril de 2010

CUANDO LA VIDA COMIENZA (Sexta parte)



COSAS DE GELY

Sexta parte: Cuando la vida comienza
Bikkhu Sujato

La dimensión social

La preocupación principal de este ensayo ha sido investigar la base filosófica para una ética budista del aborto. Sin embargo, quizás pueda ser perdonado por aventurarme fuera de mi esfera de competencia tan lejos como para ofrecer algunos pensamientos teniendo en cuenta la dimensión social de ésta ética. Es aparente que en muchos países el aborto ha sido técnicamente ilegal aunque oficializado y generalizado de manera no oficial(5). Debemos entender que los budistas generalmente no aceptan que si algo está mal debe necesariamente ser declarado ilegal. Tales asuntos deben ser considerados en su contexto social. Hacer al aborto ilegal hace criminales a mujeres que a menudo han pasado por una experiencia traumática. Y deja el mercado con puertas abiertas a los médicos sin escrúpulos.

Sugeriría que una aproximación más humana haría legales al aborto y a otras tecnologías similares, pero supervisados muy de cerca. Debemos asegurarnos de que nosotros, y nuestros hijos e hijas, estamos provistos de toda la información, guía y apoyo que necesitemos para hacernos capaces de tomar tales decisiones sobre la vida y la muerte de manera responsable. A los niños se les debe dar una explícita y completa educación en la escuela sobre materias biológicas, sexuales, éticas, y religiosas que sean relevantes. Cuando una mujer busca tener un aborto, ella y el padre deben ser provistos con información detallada y asesoría personal antes de tomar una decisión final. Nuestra sociedad debe aceptar que abordar la cuestión sobre el aborto implica no sólo hacer juicios morales y la prestación de servicios médicos, sino también la educación en métodos anticonceptivos y en las relaciones responsables. Tenemos que ofrecerles a las mujeres una alternativa con sentido a través de un adecuado apoyo al niño y con servicios sociales.

Una implicación de la aproximación gradualista a esta cuestión es que la gravedad moral y las consecuencias kámmicas de llevar a cabo un aborto aumentarán cada día a medida que el embarazo continúe. Por lo tanto es imperativo que leamos, discutamos y pensemos sobre las materias antes de que un embarazo no deseado pueda ocurrir. Esto con suerte nos ayudará a actuar más responsablemente al considerar estos asuntos con una mente más clara, y para tomar una decisión más razonada y madura, sin retrasos indebidos.

Incluso aquellos que creen que el aborto no es más que un procedimiento quirúrgico deben reconocer que a nivel emocional el aborto es bastante diferente de otros procedimientos quirúrgicos. Muchas mujeres sienten que un niño ha llegado a ellas, que un ser especial ha escogido su cuerpo para convertirse en una nueva vida, y que ellas han empujado a ello. Si la madre decide tener un aborto, debería haber una estrecha supervisión y apoyo a su salud emocional tras la operación. Para ayudar a sanar cualquier herida emocional podemos alentar a la madre a pedir perdón por el ser que escogió ser su hijo, difundir el amor bondadoso, y llevar a cabo algunos actos positivos y sanadores de generosidad y ayuda a los demás.

Me gustaría mucho ver un estudio sobre los efectos del aborto en los paisajes emocionales de la mujer, y una comparación entre mujeres que decidieron tener un aborto y mujeres que tuvieron embarazos no deseados pero decidieron traer a un niño. ¿Cómo se sienten después? ¿Cinco años después? ¿Diez años después? ¿Cuántas madres dirían cuando su hijo hubiera crecido, que habrían deseado tener un aborto?

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